Fáb. XXXIII. El asno, el cuervo y el lobo.
Para bien negociar, favor procura:
Con él tu causa casi está segura.
Fáb. XXXIV. El asno y el lobo.
Uno que haziendo os mal ha envejecido,
Si hazeros bien ofrece, no es creido.
Fáb. XXXV. El raton de ciudad y el del campo.
Ten por mejor con quietud pobreza,
Que no desasosiegos con riqueza.
Fáb. XXXVI. La raposa y el vendimiador.
Si con las obras el traydor te vende,
En vano con palabras te defiende.
Fáb. XXXVII. La vieja, las moças y el gallo.
Huir de trabajar, es claro engaño,
Y de poco venir á grande daño.