NOTAS:
[290] Sic, por Mercurio.
CAPITULO II
Como el Gallo da a entender a su amo Micyllo quel es Pitagoras y como fue trasformado en gallo y Mycillo dize vna fabula de quien fue el gallo.
Pues oyeme, Micyllo, que tú oyras de mi vn quento muy nuevo e incleyble; que te ago saber queste que agora te parezco gallo no a mucho tienpo que fue onbre.
Mycillo.—En verdad yo he oydo ser esto ansi quel gallo fue vn paje muy privado del dios Mares que sienpre le aconpannó en los plazeres y deleytes e que vna noche le llevó consigo quando yba a dormir con Venus, y que porque tenia gran temor del sol y que no los viese y lo parlase a Vulcano, dexóle en su guarda, requeriendole que no se durmiese porque si el sol salia y los bia que lo parlarya a Bulcano, y dizen que tú te dormiste y el sol salio y que como los vido fuelo a dezir a su marido de Venus, y asi Bulcano con gran enojo vino y prendiolos en vna rez que fabrycó y presos llevolos ante los dioses, y que Mares con el gran enojo que hubo te bolbió en gallo y que agora por satisfazer a Mares quando no haces otro provecho alguno manifiestas la salida del sol con grandes clamores y cantos.
Gallo.—Es la verdad todo eso que se cuenta, mas lo que yo agora quiero dezir otra cosa es; muy poco tienpo ha que yo fuy trasformado en gallo.
Mycillo.—¿Deque manera es eso ansi; porque lo deseo mucho saber?
Gallo.—Dime, Micyllo, ¿oyste algun tienpo de vn Pitagoras sabio?
Mycillo.—¿Acaso dizes por vn sofista encantador el qual constituyó que no se comiesen carnes ny abas, manjar muy suabe, para la despedida de la mesa, y aquel que presvadio a los onbres que no ablasen por cynco años?