Gallo.—Pues sabes tanbien como Pitágoras abia sido Eufurbio?
Mycillo.—Yo no sé mas sino que dizen queste Pitagoras abia sido vn honbre enbaydor que azia prodigios y encantamientos.
Gallo.—Pues yo soy Pitagoras, por lo qual te ruego que no me maltrates con esas enjuryas, pues no conoscyste mis costumbres.
Mycillo.—Por cierto esto es mas milagroso ver vn gallo filosofo; pues declaranos, buen yjo de Menesarca, qué causa fue la que te mudó de onbre en ave, porque ny este acontecimiento es verisimile ni razonable creer, e ademas por aver visto en ti dos cosas muy ajenas de Pitagoras.
Gallo.—Dime quales son.
Mycillo.—Lo vno es verte que eres parlero y bullicyoso, mandando el que por cynco años enteros no ablasen los onbres; lo otro contradize a su ley porque como yo no tubiese ayer que te dar de comer te eché vnas abas y tú las comiste con muy buena boluntad, por lo qual es muy mas necesario que mientas tu en dezir que seas Pitagoras; que si eres Pitagoras tú le has contradezido pues mandaste que se abya de huyr de comer las habas como la misma cabeça del padre.
Gallo.—¿No has conoscido ¡oh Micillo! qué sea la causa de aqueste acaescimiento que qunple para qualquier género de bida? entonces quando era filosofo desechaba las habas; mas agora que soy gallo no las desecho, por serme agradable manjar; mas si no te fuere molesto, oyeme e dezirte he cómo de Pitagoras comence a ser esto que agora soy, anque hasta agora he sido transformado en otras muchas diversas figuras de animales; dezirtelo he lo que me acaescyo en cada vna por si.
Mycillo.—Yo te ruego me lo quentes porque a mi me será muy sabroso oyrte e tanto que si alguno me preguntare quál queria mas, oyrte a ti o bolver aquel dichoso suenno que sonnava astaqui, juzgarya ser yguales los tus sabrosos quentos con aquella sabrosa posesion de riquezas en que yo me sonnava estar.
Gallo.—Tú tanbien me traes a la memoria lo que en el suenno biste como quien guarda vnas vanas ymajinaciones, tu fantasia te regozijas de vna vana felicydad.
Mycillo.—Mas sé cyerto que m'es tan dulce este suenno que nunca del me olvydaré ni de otra cosa más me quiero acordar.