Miçilo.—¿Pues no tenias alguna recreacion?

Gallo.—Para eso tenia la casa muchas casas en riberas de plazer, donde auia muy poderosos cañales y hazeñas.

Miçilo.—Dime gallo ¿con los ayunos tienen los frayles mucho trabajo?

Gallo.—Engañais os; porque en ninguna orden ay mas ayunos que vosotros teneis seglares[487], sino el auiento; y este ayuno es tal que siempre le deseamos que venga; porque vn mes antes y aun dos tenemos de recreaçion para auerle de ayunar. Vamonos por las granjas, riberas, deesas y huertas que para esto tiene la orden muy granjeado y adereçado; y despues venido el auiento a ningun frayle nunca mataron avnque no le ayunasse. Que a todo esto dizen: tal por ti qual por mi[488].

Miçilo.—El contino coro de maytines y otras horas no daua passion?

Gallo.—El contino coro por pasatiempo le teniamos y a los maytines con vn dolor de cabeza que se fingiesse no van a ellos en vn mes. Que hombres son como vosotros acá.

Miçilo.—Por çierto eso es lo peor y lo que mas es de llorar. Pues si eso es ansi, que ellos son honbres como yo ¿de qué tienen presunçion? ¿De solo el habito han de presumir?

Gallo.—Calla, Miçilo, que muchos dellos pueden presumir de mucha sanctidad y religion que en ellos ay. Que en el mundo de todo ha de auer; que no puede estar cosa en toda perfeçion.

Miçilo.—Espantado me tienes, Gallo, con lo mucho que has passado, lo mucho que has visto, y la mucha esperiençia que tienes; y prinçipalmente con este tu cuento[489] me has dado mucho plazer y admiraçion; yo te ruego no me dexes cosa por dezir. Dime agora ¿en qué estado y naturaleza viuiste después?

Gallo.—Quiero te dezir del que más me acordare conforme á mi memoria; porque como es la nuestra mas flaca que ay en el animal no te podre guardar orden en el dezir. Fue monja, fue ximio, fue auestruz, fue vn pobre Timon, fue vn perro, fue un triste y miserable seruidor[490], y fue vn rico mercader; fue Icaro Menipo el que subió al çielo y vió allá a Dios.