En el deçimo canto que se sigue el auctor prosigue lo mucho que Arnao hizo por cobrar a Alberto despues que su muger se murio. En lo qual mostró bien el valor de su amistad, y quales todos los amigos deuen ser[619].

Gallo.—Despierta, ¡o Miçilo! yo te ruego porque quiero oy entre los otros dias admirar con mi facundia tu humana capaçidad, quando veas por vn gallo admirablemente mostrada la grande y incomparable fuerça de la santa y diuina amistad. Verás con quanta razón dixeron los antiguos que en este solo don y virtud os quiso Dios hazer semejantes a si. Exemplo admirable nos dio, pues por esta se hizo él semejante a vos, vistiendo vuestra naturaleza y miserable ser.

Miçilo.—Prosigue ¡o bien auenturado[620] gallo, que no tengo yo menos voluntad de te oyr que tú de dezir, y llamote generoso y bienauenturado pues en algun tiempo mereçiste tener vn amigo de tanto valor.

Gallo.—Pues sabras que luego como Arnao enterró su Beatriz se salió de su patria y casa con intinçion de no boluer hasta me hallar y ansi le pareçió que yo me abria ydo para los amigos que teniamos en Londres y Ingalaterra para nuestras mercaderias; y ansi partio derecho para allá, donde me buscó con gran diligençia; y dexemosle a él que con todo el estudio y trabajo posible me sale a vuscar; y quiero te dezir de lo que suçedió en mi peregrinaçion; yo luego que de casa de Arnao sali me fue sin parar momento en la çiudad el más solo, el más miserable y aflito que nunca en el mundo se vió, y acordandome de lo mucho que yo deuia a Arnao auiendo puesto la vida por mi, como fuesse llamado de su muger y le dixiesse lo que ella fingió, que yo la auia querido forçar y como ella le muestre la capa que en las manos le dexé, tan bastante indiçio de mi culpa, qué dirá? que pensará? que juzgará? que será razon de dezir? Dirá luego: ¡o maluado! ¡o sin fe! esto te mereçí yo; o este pago te mereçió el peligro en que yo me puse por ti? ¿En qué entrañas sino fueran de un tigre cupiera tan gran ingratitud? Pareçe que vuscaste la espeçie de injuria en que más me pudiste lastimar, por mostrar más tu peruersa condiçion. Pues si su nobleza y su gran valor instigado del buen destino que anda siempre vnido con el estimulo de la verdad; si esta lumbre de Dios que nunca al virtuoso desamparó me quissiese en ausençia faboreçer, ¿qué alegará por mi parte? ¿que dirá para me desculpar? ¡O! si yo estuuiesse presente; y por tenerme tan gran affiçion deseasse oyr de mí alguna razon avnque fuesse fingida ¿qué color le podría dar yo quanto quiera que fuesse verdadera? ¿o qué fuerça ternia afirmando el contrario su mujer? ¿Qué podrá concluyr, sino, vete infiel, maluado, ingrato, vilissimo, no parezcas más ante mí? y ansí yo le digo agora que no presuma de mi ser yo de coraçon tan de piedra que en mi vida parezca ante él; y ansi acabadas estas razones enxugando algun tanto los ojos que yuan llenos de lagrimas, que en ninguna manera las podia contener ni agotar, me apresuré al camino. Determiné en my intinçion ofreçerme a los peçes del mar si me quisiessen comer, o rendirme de mi propria voluntad a cosarios turcos infieles que acabassen mi vida en perpetua mazmorra, o prision; y ansi yo me fue con la mayor furia que pude hasta Marsella, donde estauan a punto çiertas galeras que haçia el Rey de Françia de armada para yr por el mar, en las quales me asenté por mi sueldo, y como estuvo todo a punto y nos dimos a la vela, no huvimos salido del puerto ocho leguas quando vimos asomar vna grande armada, de la qual avnque luego no alcançamos a ver más de seys fustas, yendonos juntando más vimos hasta diez, y despues muchas más, y quando venimos a reconoçer la deuisa de la naçion hallamos que eran turcos; y como nos vimos tan çercados de nuestros enemigos y que ni podiamos, ni era seguro, ni honrroso huyr, avnque vimos que era su flota doblada que la nuestra nos determinamos defender; y ansi estando la vna flota a rostro de la otra y en distançia que a vn golpe de los remos se podian juntar, leuantamos por el ayre de ambas las partes tan grande alarido que el tropel de los remos no sonauan con la grita, ni las trompetas podiamos oyr ninguno de la pelea; y a este tiempo como los remos hirieron a vna las aguas con todas sus fuerças, ambas las flotas se encontraron con gran furia rostro con rostro, y todos acudimos a la popa por herir cada qual a su enemigo; y ansi començó tan cruda la vatalla que los tiros cubrian el ayre, y los que cayan fuera de las galeras cubrian el agua. Estauan vnas con otras tan trabadas que no pareçian las aguas, por estar fuertemente aferradas con fuertes gauilanes de hierro y cadenas, de manera que todos podiamos ya pelear a pie quedo como en campo llano. Estauamos tan apretados vnos con otros que ni los remos podian aprouechar. Estaua el mar cubierto de galeras que ningun tiro heria de lexos; pero cada qual estaua en su galera ahinojado alcançando a herir al enemigo avn con el espada. Era tanta la mortandad de los vnos y de los otros que ya la sangre en el mar hazia espuma y las olas andauan cubiertas de sangre quaxada, y cayan tantos cuerpos entre las galeras por el agua que nos hazian apartar avnque estauan fuertemente afferradas, de manera que nos hazian perder muchos tiros, y muchos cuerpos que cayan al agua medio muertos tornauan a sorber su sangre, y apañados entre dos galeras los hazian pedazos, y los tiros que desmentian en vaçio de las galeras quando llegauan al agua herian cuerpos que avn no eran muertos, que con su herida los acabauan de matar: porque todo el mar estaua lleno de entrañas de hombres que los reçibiessen. Aconteçieron alli cosas dignas de oyr y de notar, en las quales se mostraua la fortuna a partes donde queria espantosa y arriscada. Acaeçio a vna fusta françesa que ençendidos en la pelea todos los que estauan en ella se pusieron a vn borde dexando del todo vaçio el otro lado por donde no auia enemigos, y cargando alli el peso se trastornó la fusta tomando debajo todos los que yuan dentro, que no tuuieron poder para estender sus braços para nadar, pero[621] todos pereçian[622] en el mar acorralados en agua çerrada. Suçedió tambien que yendo nadando vn mançebo françes por el mar, que auiamos formado amistad poco auia él y yo, se encontraron dos fustas de rostro que cogiendole en medio no bastaron sus mienbros ni huesos, tan molidos fueron, a que no sonassen las fustas ambas vna con otra, por quedar él hecho todo menuzos y molido como sal. En otra parte de la vatalla se hundió vna galera françesa, y viniendose los della todos nadando a socorrer a otra compañera, con el agonia de escapar de la muerte alçauan sus[623] braços asiendose a ella para subir; y los miserables de dentro temiendo no se hundiessen todos si aquellos entrauan los estoruauan que no llegassen y ellos[624] con el temor de las aguas echando mano de lo más alto que podian de la nao, cortauanles desde ençima los braços por medio, y dexandolos ellos colgados de la fusta que auian elegido para socorro cayan de sus propias manos, y como yuan sin braços a manera de troncos no se podian más sufrir sobre las aguas, que luego eran sorbidos. Ya toda nuestra gente estaua sin armas, que todos nuestros tiros auiamos arrojado; y como el furor que trayamos nos daua armas, vno toma el remo y rebuelue con él a su contrario; otro toma un pedaço de la galera y no le faltan fuerças para tirarlo; el otro trastorna los remadores para sacar vn vanco que poder arrojar. En fin, las fustas que nos sostenian deshaziamos para tener con qué pelear, o con qué nos defender. Avn hasta aqui te he contado el peligro sufridero; pero avn el daño que nos hazia el fuego con ninguna defensa se podia euadir ni huyr. Porque nos tirauan los turcos hachos empegados con sufre, pez, çera y resina, que arrojauan de si gran fuego vibo, y como llegauan a nuestras fustas luego ellas lo[625] reçebian y los alimentauan de su mesma pez de que estauan nuestros nauios labrados y calafeteados; y ansi las llamas eran tan fuertes y tan vibas que no bastauan las aguas del mar a las vençer y apagar, mas antes yua en pedaços ardiendo la fusta por el mar adelante con todo furor. De manera que los que yuan nadando ya no se podian socorrer de las tablas que yuan por el mar; porque visto que el fuego vibo que en ellas estaua ençendido los abrasaua, escogian antes ahogarse en las crueles hondas, o a lo menos gozar lo que pudiessen de aquella miserable vida con esperança de poder de alguna manera ser saluos, antes que faboreçerse del fuego que luego en llegando a la tabla los abrasaua y consumia. Ya inclinaua a la clara la vitoria y nos lleuauan a todos de corrida sin poderlos resistir: de manera que nos fue forçado rendirnos, porque ya avn no auia quien nos quisiesse dar la muerte, porque eran tantos nuestros enemigos que todo su ardid era prendernos sin poder ellos peligrar. Y ansi como nos entraron fuemos todos puestos en prision; y dexado lo que de los otros fue, de mí quiero dezir que fue puesto en vna cadena por el pescueço con otros diez, y puestas vnas esposas a las manos; y ansi nos metieron en vna[626] susota debajo de cubierta. Estauamos tan juntos vnos con otros, y tan apretados que ningun genero de exerçiçio humano auia lugar de poner en effecto sin nos ofender. En fin en esta manera boluieron para su tierra con esta presa, y llegados a vna gran fuerça de Grecia en la Morea fuemos todos sacados de las galeras y metidos en prision allí. Con aquella mesma dispusiçion de hierros y miseria fuemos lançados en vna honda y horrible mazmorra y carçel de vna humida y obscura torre, donde quando entramos fuemos reçebidos con gran alarido de otra gran multitud de presos cristianos que de gran tiempo estauan allí. Era aquel lugar de toda miseria, que en breue tiempo se acabauan los honbres por la dispusiçion del lugar, porque demas de otros daños grandes que tenia era grande su humidad, porque estauan en dos o tres lugares dél manaderos de agua para el seruiçio de la fuerça. Teniamos el cuerpo echado en la tierra, los pies metidos en vna viga que cabian çincuenta personas, y el cuello en la cadena, y ningun exerçiçio humano se auia de hazer sino en el mesmo lugar. De manera que solo el infiçionado olor que de aquella carçel salia era de tanta corruçion[627] que no auia juizio que en breue tiempo no le bastasse corrromper, sino al mio, que huya la muerte de mi. Ni yo nunca padeçi en ningun tiempo muerte que no fuesse de mejor suerte que aquella vil y miserable vida que alli passé. No teniamos otra recreaçion sino sacarnos en algunos tiempos alguna cantidad de nosotros a trabajar en los edifiçios y reparos de los muros y fuerças de la çiudad, y ansi saliamos cargados de hierros, y solo pan de çeuada, o zenteno, era nuestro mantenimiento[628]; y avn pluguiera a dios que dello alguna vez nos pudieramos de mediar. Esto quiero que notes; que a la contina los maestros de las obras escogian los mejores y mas dispuestos trabajadores. De manera que conuenia esforçarnos en la mayor flaqueza nuestra a trabajar más que lo sufrian nuestras fuerças, por gozar de aquella miserable recreaçion. En fin comprauamos con nuestros seruiles trabajos aquella captiua libertad de algun dia que al trabajo nos querian elegir. En esta vida, o por mejor dezir muerte, passé dos años, que del infierno no auia otra differencia sino la perpetuidad. Aqui auia vna sola esperança de salud, y era que quando se aparejaua armada, escogia el capitan entre nosotros los de mejor dispusiçion para el remo, y aquellos salian que él señalaua; desnudos y aherrojados a vn banco los ponian vn remo en la mano y los auisauan que remassen con cuydado; sino con vn pulpo o anguilla que traya en la mano el capitan de la galera los çeñia por todo el cuerpo que los hazia despertar al trabajo. Esta era la mas cierta ventura en que nos podiamos libertar, porque yendo aqui el suçesso de la batalla era de nuestro mal ó bien ocasion; y ansi suçedió que por mandado del gran turco aparejó vna gran flota Baruarroja para correr la Calabria y el reyno de Siçilia, y quisieron los mis hados que fuesse yo elegido con otros cristianos captivos para vn remo, donde fue puesto en aquella dispusiçion que los otros; y ansi pasando el mar Adriatico salio de Genoua Andrea Doria capitan de las galeras de la cristiandad[629] con gran pujança de armada, y dio en la flota turca con tan gran ardid que en breue tiempo la desuarató echando a lo hondo quatro galeras, y prendio dos, en la vna de las quales venia yo; y el cosario Baruarroja se acogio con algunas que le pudieron seguir. Pues suçedio que luego nos metieron con la presa en el puerto de Genoua, y como se publicó la vitoria por la çiudad, todos quantos en ella[630] auia acudieron al agua a nos ver. Agora oye, Miçilo, y verás como a lo que Dios ordena no podemos huyr.

Miçilo.—Dichoso gallo, dy, que muy atento te estoy.

Gallo.—Pues como ya te dixe, Arnao auia corrido a Londres y toda Ingalaterra, Brauante, Flandes, Florençia, Sena, Veneçia, Milan, y todo el Reyno de Napoles y Lombardia vuscandome con la diligençia y trabajo posible; y no me auiendo hallado en dos años passados vino a Genoua por ver si podria auer alguna nueua de mi, y ansi suçedió llegar al puerto por ver desembarcar la gente del armada, donde entre la otra gente alcançó a me uer y conoçer, de lo qual no reçibio poca alegria su coraçon, y auiendo conçebido que por causa del temor y empacho que dél yo ternia por ningunos regalos ni palabras se podria apoderar de mí, ni yo me confiaria dél, mas que en viendole echaria yo a huyr, por tanto penso lo que deuia de hazer para cobrar el amigo tan deseado; y ansi con este auiso lo mas diligentemente que pudo se fue al gouernador y justiçia de la çiudad, haziendole saber que en aquella gente que venia en las galeras tomadas a Baruarroja auia conoçido vn honbre que auia adulterado con su muger; que le demandaua[631] le pusiesse en prisiones hasta que del hecho y verdad diesse bastante informaçion, y fuesse castigado el adulterio conforme a justiçia y satisfecha su honrra; y estando ansi, que el capitan me queria libertar, llegó la justiçia muy acompañada de gente armada por me prender, y como llegó con aquel tropel de ruydo y armas que la[632] suele acompañar y apañaron con gran furia de mi diziendo: sed preso; yo respondi; ¿porqué? Ellos me dixeron[633]; allá os lo dirá el juez. Entonçes me pareçió que no estaua cansada mi triste ventura de me tentar, pero que començaua desde aqui de nueuo a me perseguir. Començose de la gente que acompañaua la justicia a murmurar[634] que yo yua preso por adultero. Dezian todos quantos lo sabian mouidos de piedad; ¡o quanto te fuera mejor que huuieras muerto a manos de turcos, antes que ser traydo a poder de tus enemigos! ¡O soberano Dios! que no queda pecado sin castigo; y quando yo esto oía Dios sabe lo que mi anima sentia. Pero quierote dezir que avnque siempre tube confiança que la verdad no podia pereçer[635], yo quisiera ser mil vezes muerto antes que venir a los ojos de Arnao. Ni sabía cómo me defender yo; antes me determiné dexarme condenar porque él satisfiziesse su honrra, teniendo por bien enpleada la vida pues por él la tenia yo; y ansi dezia yo hablando comigo; ¡o si condenado por el juez fuesse yo depositado en manos del burrea que me cortasse la cabeça sin yo ver a Arnao! Con esto me pusieron en vna muy horrible carçel que tenia la çiudad, en vn lugar muy fuerte y muy escondido que auia para los malhechores que por inormes delitos eran condenados a muerte, y alli me cargaron de hierros teniendolo yo todo por consolaçion. Todos me mirauan con los ojos y me señalauan con el dedo auiendo de mí piedad: y avnque ellos tenian neçesidad della, mi miseria les hazia oluidarse de sí. En esto passé aquella noche con lo que auia passado del dia hasta que vino a visitar y proueer en los delitos de la carçel, y ansi en vna gran sala sentado en vn soberuio estrado y teatro de gran magestad, delante de gran multitud de gente que a demandar justiçia alli se juntó, el gouernador por la importunidad de Arnao mandó que me truxiessen delante de sí, y luego fueron dos porteros en cuyas manos me depositó el alcayde por mandado del juez, y con una gruesa cadena me presentaron en la gran sala. Tenia yo de empacho incados los ojos en tierra que no los osaua alçar por no mirar a Arnao: de lo qual todos quantos presentes estauan juzgauan estar culpado del delito que mi contrario y acusador me imponia. Y ansi mandando el gouernador a Arnao que propusiesse la acusaçion ansi començó. ¡O bienauenturado monarca por cuya rectitud y equidad es mantenida de justiçia y paz esta tan yllustre y resplandeçiente republica, y no sin gran conoçimiento y agradeçimiento de todos los subditos! Por lo qual sabiendo yo esto en dos años passados que vusco en Ingalaterra, Brauante, Flandes y por toda la Italia a este mi delinquente me tengo por dichoso por hallarle debajo de tu señoria y jurisdiçion, confiando por solo tu prudentissimo juizio ser restituido en mi justiçia[636] y ser satisfecho en mi voluntad; y por que no es razon que te dé pessadumbre con muchas palabras, ni inpida a otros el juizio, te hago saber que este que aqui ves que se llama Alberto de Clep... Y hablando comigo el juez me dixo: ¿vos, hermano, llamais os ansi? Y yo respondi: el mesmo soy yo. Boluio Arnao y dixo: El es o justissimo monarca: él es, y ninguna cosa de las que yo dixere puede negar. Pues este es vn hombre el mas ingrato y oluidado del bien que nunca en el mundo nació. Por lo qual solamente le pongo demanda de ser ingrato por acusaçion, y pido le des el castigo que mereçe su ingratitud, y por más le conuençer pasa ansi: que avnque las buenas obras no se deuen referir del animo liberal, porque sepas que no encarezco su deuda sin gran razon, digo que yo le amé del mas firme y constante amor que jamas vn hombre a otro amó; y porque veas que digo la verdad sabras que vn dia por çierto negoçio que nos conuenia partimos ambos de Françia para yr en Ingalaterra, y entrando en el mar nos sobreuino vna tempestad la mas horrenda y atroz que a nauegantes suçedió en el mar. En fin con la alteraçion de las olas y soberuia de los çielos nos pareció a todos que era buelto el dilubio de Noe. Cayó él en el agua por desgraçia y indispusiçion, y procurando cada qual por su propria salud y remedio, en la mas obscura y espantosa noche que nunca se vio me eché al agua y peleando con las inuençibles olas le truxe al puerto de salud. Suçede despues desto que tengo yo vna muger moça y hermosa (que nunca la huuiera de tener, porque no me fuera tan mala ocasion) y está enamorada de Alberto como yo lo soy, que della no es de marauillar, pues yo le amo mas que a mí; y ella persiguiendole por sus amores la responde él que en ninguna manera puede en la fe ofender a Arnao, y siendo por ella muchas vezes requerido vino a las manos con él queriendole forçar, y passa ansi que vna mañana yo me leuanté dexandola a ella en la cama y por limpiar mi cuerpo me lançé a vn retrete sin me ver ella. De manera que ella pensó que yo era salido de casa a negoçiar, y suçedio entrar por alli Alberto por saber de mí, y ella asegurada que no la viera yo le hizo con importunidad llegar a la cama donde estaua, y tomandole fuertemente por la capa le dixo: duerme comigo que muero por ti; y Alberto respondio: todas las cosas de su casa y hazienda fió de mí Arnao, y sola a ti reseruó para sí: por tanto señora, no puedo hazer esa tu voluntad; y él luego se fue que hasta oy no pareçio; y como ella se sintio menospreçiada y que se yua Alberto huyendo dexando la capa en las manos començo a dar grandes bozes llamandome a mi porque viesse o de quién solia yo confiar; y como del retrete salí, y conoçio que de todo auia yo sido testigo, de empacho y afrenta enmudeçio, y subitamente de ay a pequeño rato murio; y como tengo hecha bastante esperiençia de quién me tengo de fiar, pues mucho más le deuo yo a él que él a mí, sin comparación, pues si yo le guardé a él la vida, él a mí la honrra que es mucho más, agora, justissimo monarca, yo te demando que me condenes por su deudor y obligado a que perpetuamente le aya yo a él de seruir: que yo me constituyo por su perpetuo seruidor[637]; y si dixere que por auerle yo dado la vida en la tempestad me haze graçia de la libertad, a lo menos neçesitale a que por ese mesmo respeto me tenga en la vida compañia, pues por su causa perdí la de mi muger; y diziendo esto Arnao calló esperando la sentençia del juez. Pues como yo entendi por la proposiçion de Arnao que auia estado presente a lo que con su Beatriz passé, y que yo no tenia neçesidad de me desculpar, porque esto era lo que más lastimado y encogido tenia mi coraçon hasta aqui, luego alçé mi cabeça y lançé mis ojos en Arnao, y con ellos le agradeçí el reconoçimiento que tenia de mi fidelidad, y aguardé con mucha humildad y mansedumbre la sentençia del juez, esperando que sobre el seguro que yo tenia de Arnao, y con el que él auia mostrado de mi, ningun daño me podia suçeder; y ansi todos quantos al rededor estauan se alegraron mucho quando oyeron a Arnao y entendieron dél su buena intinçion, y que no pretendia en su acusaçion sino asegurarme para nuestra amistad y que fuesse confirmada y corroborada por sentençia de juez, y ansi todos con gran rumor encareçian vnos con otros la amistad y fe de Arnao y se ofreçian por mi que no apelaria de ningun mandado del juez, pues me era notorio el seguro de mi amigo Arnao; y haziendo callar el gouernador la gente se boluio para mí y me dixo. Di tú, Alberto ¿qué dizes a esto que contra ti se propone? ¿Es verdad?

Respondi yo: señor, todo quanto Arnao ha dicho todo es conforme a verdad, y no auia otra cosa que yo pudiesse alegar para en defensa de mi persona si alguna culpa se me pudiera imponer sino lo que Arnao ha propuesto: porque hasta agora no padeçia yo otra confusion sino no saber cómo le pudiera yo persuadir la verdad. Lo qual de oy mas no tengo porque trabajar pues Arnao estuuo presente a lo que passé con su muger. Por lo qual tú, señor, puedes agora mandar, que a mi no me resta sino obedeçer. Luego dixo el juez: por çierto yo estoy marauillado de tan admirable amistad; en tanta manera que me pareçe que podeis quedar por exemplo de buenos amigos para los siglos venideros y ansi pues estais conformes y çiertos ser en vosotros vna sola y firme voluntad, justa cosa es segun mi pareçer que sea puesto Alberto en su libertad, y mando por mi sentençia que le sea dado por compañero perpetuo a[638] Arnao en premio de su sancto y vnico amor; y ansi me fueron luego quitados los hierros y me vino Arnao a abraçar dando graçias a Dios pues me auia podido auer, con protestaçion de nunca me desamparar, y ansi nos fuemos juntos a Paris perseuerando siempre en nuestra amistad mientra la vida nos duró.

Miçilo.—Por çierto, gallo, admirable amigo te fue Arnao quando te libró del mar pospuesto el gran peligro a que las soberuias hondas amenaçaban. Pero mucho mayor sin comparaçion me pareçe auerlo tú sido a él, quando ofreçida la oportunidad de goçar de su graçiosa muger, por guardarle su honrra con tanto peligro de tu vida la huyste. Porque no ay animal tan indignado y arriscado como la muger si es menospreçiada quando de su voluntad ofreçe al varon su apetito y deleyte, y ansi conuierte todo su amor en verdadero odio deseando mil muertes al que antes amó como a sí; como hizo la muger de Putifar a Joseph.

Gallo.—Çiertamente no teneis agora entre vosotros semejantes amigos en el mundo; porque agora no ay quien tenga fe ni lealtad con otro sino por grande interese proprio y avn con este se esfuerça hasta el peligro; el qual como se ofreçe buelue las espaldas; ya no hay de quién se pueda fiar la vida, muger, honrra, hazienda ni cosa que inporte mucho menos.

Miçilo.—No hay sino amigos para los plazeres, combites, juegos, burlas, donayres y viçios. Pero si se os ofreçe vna neçesidad antes vurlarán de vos, y os injuriarán que os sacaran della. Como me contauan este dia passado de vn Durango hombre muy agudo y industrioso, que en la uniuersidad de Alcala auia hecho vna vurla a vn Hieronimo su compañero de camara, que se fió del ofreçiendose de le sacar de vna afrenta y metiole en mayor; y fue que siendo ambos compañeros de camara y letras, suçedió que vn dia vinieron a visitar a Hieronimo vnos parientes suyos de su tierra, y fue a tiempo que el pobre mançebo no tenia dineros, como aconteçe muchas vezes a los estudiantes; prinçipalmente si son passados algunos dias que no les vino el recuero que les suele traer la prouision. Y porque los quisiera combidar en su posada estaua el más afrontado y triste hombre del mundo. Y como Durango su compañero le preguntó la causa de su afliçion como doliendose della, él le començó a consolar y esforçar prometiendole el remedio, y ansi le dixo: no te aflixas, Hieronimo, por eso, antes ve esta noche al meson y combidalos que vengan mañana a comer contigo, que yo proueere de los dineros neçesarios entre mis amigos; y el buen Hieronimo confiandose de la palabra de su compañero hizo lo que le mandó; y ansi los huespedes aceptaron, y el dia siguiente se leuantó Durango sin algun cuydado de lo prometido a Hieronimo y se fue a su liçion y no boluio a la possada hasta mediodia. Donde halló renegando a Hieronimo de su[639] descuydo que auia tenido; y el no respondió otra cosa sino que no auia podido hallar dineros entre todos sus amigos; que el auia hecho todo su poder; y estando ellos en esta porfia llamaron a la puerta los combidados, de lo qual reçibio Hieronimo gran turbaçion vuscando dónde poder huyr aquella afrenta; y luego acudio Durango por dar conclusion a la vurla por entero diziendole que se lançasse debajo de vna cama que estaua alli, y que él los despideria lo mejor que pudiesse cunpliendo con su honrra; y ansi con la turbacion que Hieronimo tenía le obedecio, y los huespedes subieron preguntando por Hieronimo, los quales Durango respondio: señores, él deseó mucho combidaros a comer avnque no tenia dineros, pensando hallarlos entre[640] sus amigos, y auiendolos vuscado, como no los halló, de pura verguença se ha lançado debajo de esta cama por no os ver; y ansi diziendo esto se llegó para la cama alçando la ropa que colgaua y le començo á importunar con grandes vozes a Hieronimo que saliesse, y el pobre salio con la mayor afrenta que nunca hombre reçibio, lleno de pajas, flueco, heno y pluma y tierra, y por ver reyr a todos[641], quiso de afrenta matar a su conpañero[642] si no le huyera. Por lo cual los huespedes le lleuaron consigo a su meson y enbiaron luego por de comer para todos, y trabajaron por le sosegar quanto pudieron.