Miçilo.—Pareçeme que el mundo le dio toda la honrra que le pudo dar, y que aunque en la vida le honrró bien, en la muerte le acumuló juntas todas las honrras por aparençia y por existençia, ansi por los blasones de sus ditados y insignias que alli yuan, como por la conpañia y honrra[674] que en su muerte se le hizo.
Gallo.—El dia siguiente se celebró misa solene en el altar mayor y los offiçios por el anima, y en el medio de la misa se dixo vna muy elegante oraçion en loor de su exçelençia[675], a la qual estuuieron presentes todos los señores sobredichos que fueron para este auto conbidados, hasta que se acabaron todos los offiçios; y en los altares y capillas que auia en la iglesia se dixeron hasta quatroçientas missas rezadas.
Miçilo.—¿No hubo ay alguna missa del altar de San Sebastian de la Caridad de Valladolid que le sacara del purgatorio?
Gallo.—Vn sacerdote enbió alli el pontifiçe con todo su poder para le sacar.
Miçilo.—¿Pues esa no bastó?
Gallo.—Sí bastó: pero todas las otras missas se dixeron por magestad: las quales aprouecharon a todas las animas del purgatorio por limosna de su exçelençia. Las hachas que se gastaron en acompañar el cuerpo y en las honrras del dia siguiente llegaron a çinco mil.
Miçilo.—Por çierto con tantas hachas bien açertara vn honbre a media noche a yr al çielo si las obras le ayudaran.
Gallo.—En verdad te digo que sin perjudicar a ningun prinçipe y capitan general y gouernador de los passados, no se acuerda ninguno de los que viuen, ni se halla en ningun libro, auerse hecho en Milan ni en el mundo obsequias más honrradas, conçertadas y sumptuosas.
Miçilo.—Mucho deseo tengo de saber si con esto fue al çielo su exçelençia.
Gallo.—Pues ¡cuerpo de mi vida! ¿no auia de yr al çielo? Buena honrra le auian hecho todas las glorias del mundo si le vuieran solo pagado con las de acá. Ningun exçelente dexa de yr alla, porque San Juan Baptista es abogado de los exçelentes; que ansi le llaman los çiegos en su oraçion exçelente pregonero. Alla le vi yo en el çielo quando alla fue[676]. La gente que de la çiudad y comarca vino pareçió por las calles a la entrada del cuerpo, y que esperaua en la iglesia passaron de dos çientas mil personas, las quales mostrauan infinito sentimiento y dolor.