Miçilo.—Bien se puede eso presumir: prinçipalmente si estauan alli algunos padres y madres, hijos y parientes de muchos capitanes, alferez y gentiles honbres que él dio garrote en su camara quando se le antojó.

Gallo.—Preguntenselo a Mosquera, alcayde de Simancas, que se le escapó por vña de cauallo, sobre la sentençia mental; y preguntenselo a Hieronimo de Leiua quando en Cremes le depositó en manos de Machacao, su maestre de campo, quando le degollo[677]. Pero todo esto y quanto en ese caso hizo fue con justiçia y por razon y porque muchas vezes por el cargo que tenia conuenia que se hiziesse ansi por excusar motin[678] en el canpo de su magestad. Todo esto ha venido a proposito de tratar al prinçipio de vuestra vanidad de que vsais en vuestros entierros. Que por ninguna cosa quereis caer en la cuenta, y çesar de tan gran hierro, quanto quiera que os lo dizen quantos cuerdos han escrito en la antiguedad y modernos. No vi mayor desuario que por lleuar vuestro cuerpo en las andas honrrado hasta la sepoltura dexeis a vuestro hijo desheredado y neçesitado a pedir y a los pobres desnudos y hambrientos en las camas. Gran locura es estar el cuerpo hediendo en la sepoltura vn estado debajo de tierra, hecho manjar de gusanos, y estar muy hufano por tener acuestas vna lancha que pessa çinquenta quintales dorada por ençima. O estar ençerrados en ricas capillas con rejas muy fuertes, como locos atados hasta[679] en la muerte. Gran confusion es de los cristianos aquella palabra de verdadera religion que dixo Socrates philosopho gentil. Siendo preguntado de sus amigos quando beuia el veneno en la carçel, dónde queria que le enterrasen, respondio: echad este cuerpo en el campo; y diziendole que le comerian las aues, respondio: ponedle vn palo en la mano para oxearlas; y diziendole que siendo muerto no podria oxearlas respondio: pues menos sentiré si me comieren. Donde quiera que quisieredes me podeis enterrar, que no ay cosa mas façil ni en que menos vaya que en el sepulcro.

Miçilo.—Por pierto, gallo, tú tienes mucha razon en cuanto dizes, porque en este caso demasiadamente son dados los hombres a la vana aparençia y ambiçion y ponpa de fuera sin hazer cuenta de lo del alma, que es de lo que se deue hazer más caudal.

Gallo.—Pues quán de veras dirias eso, Miçilo, si huuiesses subido al çielo y deçendida[680] al infierno como yo, y huuiesses visto la mofa y risa que passan los santos allá viendo el engaño en que estan los mundanos acá açerca desta ponpa de su morir y enterrar, y si viesses el pessar que tienen los dañados[681] en el infierno porque se les añaden graues penas por la vanidad de que se arrean en su morir. ¡O qué te podria en este caso contar!

Miçilo.—¡O mi çelestial gallo! si pudiesse yo tanto açerca de ti que me quisiesses por narraçion comunicar esa tu bienauenturança de que gozaste siendo Icaro Menipo, y cantarme[682] lo mucho que viste alla. Si esto impetrasse de ti profierome de quedar yo oy sin comer por darte doblada raçion.

Gallo.—No puedo, Micilo, dexar de te complazer en quanto me quisieres mandar; y ansi te quiero dezir cosas que los honbres nunca vieron ni oyeron hasta oy. Tienes neçesidad de nueua atençion, porque hasta agora has oydo cosas de mí que tú las puedes auer visto y esperimentado como yo. Pero hablar del çielo, y de los angeles, y del mesmo Dios no es capaz hombre mortal para le comprehender mientra está aqui, sin muy particular priuilegio de Dios; y porque la xornada es grande y tengo flaca memoria dexame recolegir: que si tu gusto está dispuesto como requiere la materia de que emos de tratar, yo me profiero de hazerte bienauenturado oy, de aquella bienauenturança de que se goza por el oyr; y pues el dia pareçe ser venido aparejate en tu tienda para[683] mañana y oyras lo demas.

Fin del honzeno canto del gallo de Luçiano.

NOTAS:

[643] G., canto del Gallo.

[644] (Tachado): Siguesse el honzeno canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo auctor. (Antes se leia en vez de autor): intérprete.