Miçilo.—Gran plazer me harias, gallo, si de todo me dixeses algo de lo mucho que viendolo te deleytó.

Gallo.—Es inposible que tantas cosas te cuente, porque avn en mirar tanta variedad y muchedunbre causaua confusion. Pareçia aquello que cuenta Homero del escudo encantado de Achiles, en el qual pareçia la diuersidad de las cosas del mundo. En vna parte pareçian[701] hazerse bodas, en otra pleytos y juizios, en otra los tenplos y los que sacrifican, en otras batallas, y en otra plazeres y fiestas, y en otra los lloros de los defuntos. Pues piensa agora si de presente viessemos passar todo lo que aqui digo qué cosa abria semejante a esta confusion. No pareçia otra cosa, sino como si juntasses agora aqui con poderoso mando todos quantos musicos de quantos instrumentos y bozes hay en el mundo, juntamente con quantos saben de vaylar y dançar, en vn punto mandasses que juntos todos començassen su exerçiçio, y cada qual trabajasse por tañer y cantar aquella cançion que mas en su juizio estimasse, procurando con su boz, y instrumento sobrepujar al que tiene más çerca de sí. Piensa agora por tu vida[702], Miçilo, qué donosa sería esta vaylia y musica si tanbien los dançantes començassen a vaylar[703].

Miçilo.—Por çierto en todo estremo seria confusa y digna de risa.

Gallo.—Pues tal es la vida de los honbres, conçierto ny orden entre sí. Cada vno piensa, trata, habla y se exerçita segun su condiçion particular y pareçer mientra en el teatro deste mundo dura la representaçion desta farsa; y despues de acabada (que se acaba con la muerte) todas las cosas bueluen en silençio y quietud; y todos desnudos de sus disfraçes que se vestieron[704] para esta representaçion quedan iguales y semejantes entre sí, porque se acabó la comedia. Que mientra estuuieron en el teatro todo quanto representaron era vurla y risa; y lo que más me mouia a escarnio era ver los grandes animos de prinçipes y Reyes contender entre sí y poner en campo grandes exérçitos, y auenturar al peligro de muerte gran multitud de gentes por vna pequeña provincia, o por vn reyno, o por vna çiudad; que ay diez y seys estrellas en el çielo, sin otras muchas que ay de admirable cantidad, que cada vna dellas es çiento y siete vezes mayor que toda la tierra; y toda junta la tierra es tan pequeña que si la mirassen de acá abajo fixa en el çielo no la verian, y escarneçerian de sí mesmos viendo por tan poca cosa como entre sí contienden; y lo que más de llorar es, el poco cuydado y arrisco que ponen por ganar aquel reyno celestial; vn reino tan grande que a vn solo punto del çielo corresponden diez mil leguas de la tierra. No me pareçia todo el reino de Nauarra vn paso de vn honbre pequeño. Alemaña no vn pie. Pues en toda la Ysla de Ingalaterra y en toda Françia no pareçia que auia que harar vn par de bueyes vn dia entero; y ansi miraua qué era lo que tanto haze ensoberueçer a estos ricos del mundo, y marauillauame porque ninguno posee tanta tierra como un pequeño atomo de los que los philosophos epicureos imaginan, que es la cosa más pequeña que el honbre puede ver. Pues quando bolui los ojos a la Ytalia y eché de ver la çiudad de Milan, que no es tan grande como vna lenteja; consideré con lágrimas por quán poca cosa tanto prinçipe y tanto cristiano como en vn dia se puso a riesgo. Pues qué diré de[705] Tunez y de Argel? ¿Pues qué avn de toda la Turquia? Pues toda la India de la Nueva España y Peru, y lo que nueuamente hasta salir al mar del Sur se nauega no pareçe ser de dos dedos. Pues ¿qué, si trato de las minas del oro y plata y metales que hay en el vniuerso? Por çierto todas ellas desde el çielo no tienen cuerpo de vna hormiga.

Miçilo.—O bienauenturado tú, gallo, que de tan dichosa vista gozaste. Pero dime, ¿qué te pareçia desde lo alto la muchedumbre de los honbres que andaban en las çiudades?

Gallo.—Pareçian vna gran multitud de hormigas que tienen la cueba junto a vnos campos de miesses, que todas andan en rebuelta y çirculo, salir y entrar en la cueba, y la que más se fatiga[706] con toda su diligençia trae[707] vn grano de mixo, ó cada vna medio grano de trigo; y con esta pobreza está cada qual muy hufana, soberuia y contenta. Semejantes son los trabajos de los honbres puestos en comun rebuelta y çirculo en audiençias, en ferias, en debates y pleytos; nunca tener sosiego; y en fin todo es por vn pobre y miserable mantenimiento. Como todo esto obe bien considerado dixe a mi genio que me lleuasse adelante, porque ya no me sufria, anhelaua por entrar en el çielo empireo y ver a Dios; y ansi mi guia me tomó y subimos passando por el çielo de Mercurio al de Venus, y de allí passamos la casa del sol hasta la de Mars; y de alli subimos al çielo de Jupiter, y despues fuemos al de Saturno y al firmamento y çielo cristalino, y luego entramos en el çielo empireo, casa real de Dios.

Miçilo.—Antes que passes[708] adelante, gallo, querria que me dixesses: estos elementos, çielos, estrellas, luna y sol ¿de qué naturaleza, de qué masa son? ¿De qué materia son aquellos cuerpos en sí? que lo deseo mucho saber.

Gallo.—Esa es la mayor bobedad que vuestros philosophos tienen acá; que dizen que todos esos cuerpos çelestiales son compuestos de materia y forma, como es cada vno de nos; y dizen muchos dellos que son animados; lo qual es deuanear[709]; por que no tienen materia ni composiçion. En suma, sabrás que todos ellos, los elementos puros, çielos, estrellas, luna y sol, no son otra cosa sino vnos cuerpos simples que Dios tiene formados con su infinito saber, por instrumentos de la administraçion y gouierno deste mundo inferior para el cumplimiento de su neçesidad. Estos no tienen composiçion ni admistion en sí, ni ay materia que se rebuelua con ellos estando en su perfeçion; y ansi te hago saber que los elementos simples y puros no los podeis los honbres vsar, tratar, ni comunicar sino os los dan con alguna admistion. El agua sinple y pura no la podriades beber sino os la mezclasse naturaleza con otro elemento para que la podais palpar y gustar; y ansi se ha de entender del fuego, ayre y tierra; que si no estuuiessen mezclados entre si no los podriamos comunicar. Pues ansi como el puro elemento no tiene materia ni conposiçion en sí, menos la tienen los çielos, estrellas, planetas, luna y sol. Tubo neçesidad el mundo de luz en el dia, y para esto formó Dios el sol. Tubo neçesidad de luz en la noche, y para esto formó luna y estrellas. Tubo neçesidad de ayuda para la comun naçençia y generaçion de las cosas y conseruaçion y para esto dio Dios a los planetas, luna y sol y otras estrellas y çielos virtud que en lo inferior puedan influir para esta neçesidad. Y passando por la region de Eolo, rey de los vientos, vimos vna gran multitud de almas colgadas por los cabellos en el ayre, y atadas las manos atras, y muchos cueruos, grajos y milanos que uibas las comian los coraçones; y entre todas estaua con muy notable dolor vna que con gran furia y crueldad la comian el coraçon y entrañas dos muy poderosos y hanbrientos buytres, y pregunté a mi genio qué gente era aquella. El qual me respondio que eran los ingratos que auian cunplido con sus amigos con el viento de palabras, pagandoles con engaño y muerte al tienpo de la neçesidad; y yo le inportuné me dixesse quién fuesse aquella desdichada de alma que con tanto afan padeçia entre todas las otras, y él me respondio que era Andronico, hijo del Rey de Vngria, el qual entre todos los honbres del mundo fue más ingrato a la belleza de Drusila, hija del Rey de Maçedonia; y yo rogandole mucho que me dixesse en que espeçie de ingratitud ofendio, se sentó por me complazer y ansi començó. Tu sabras que el Rey de Albania y Morea hizo gran exerçito contra el Rey de Lydia por çierta differençia que entre ellos auia sobre vnas yslas que auian juntos conquistado en el mar Egeo, y por tener el Rey de Vngria antigua liga y deuida amistad con el Rey de Albania le enbió su hijo Andronico con algun exerçito que le faboreçiesse, que tenia ya su real asentado en la Lydia, y vn dia, casi al puesto del sol, saliendo Andronico del puerto de Maçedonia en vna galera ligera para hazer su xornada, porque ya adelante auia enbiado al Rey su gente, yendo ya a salir del puerto casi a mar alta vio que andaua por el mar vn vergantin ricamente entoldado con la cubierta de vn requemado sembrado[710] de mucha pedreria que daua gran resplandor a los que andauan por el mar; y como Andronico fue auisado del vergantin mandó a los que yuan al remo que se açercassen a él, y yendose más açercando reconoçieron más su riqueza y yr damas de alta guisa alli; y asi Andronico como al vergantin llegó, por gozar de la presa mandó afferrar, y luego saltó en él y con muy gallardo y cortés semblante se representó ante las damas, y quando entre ellas vio a la linda Drusila que en el mundo no tenia par, que por fama tenia ya notiçia della, y supo que se era salida por alli a solazar con sus damas sin caballero alguno, se le humilló con gran reuerençia ofreçiendosele por su prisionero; y como él era mançebo y gentil honbre y supo ser hijo del Rey de Vngria, que por las armas era cauallero de gran nonbradia, ella se le rindio[711] quedando conçertados ambos que acabada aquella batalla donde yua bolueria a su seruiçio, y se trataria con su padre el matrimonio que agora por palabras y muestra de voluntad delante de aquellas damas otorgaron entre sí; confiando la donzella que su padre holgaria de lo que ella huuiese hecho, porque en el estremo la deseaua conplazer; y ansi dandose paz con algun sentimiento de sus coraçones se apartaron, y siguiendo Andronico su xornada, ella se boluio a su ciudad. Luego el dia siguiente vinieron á Macedonia los mas valerosos y prinçipales del reyno de Traçia, enbiados por su Rey, que estauan en vn confin y comarcanos, los quales venian a demandar al Rey de Macedonia su hija Drusila por muger para el hijo de su rey y señor; y lo que suçedió, porque ya creo que estás cansado de me oyr, y es venido el dia, en el canto que se sigue te lo diré. Por agora abre la tienda y comiença a vender.

Fin de dozeno[712] canto del gallo de Luçiano.

NOTAS: