Gallo.—Mira, Miçilo, que los bienauenturados que no tienen sus cuerpos allá no hablan lenguaje ni por boz esterior: porque esta solo se puede hazer y formar por miembros que como instrumentos dio naturaleza al cuerpo para se dar a entender como lengua, dientes y paladar. Pero las almas que no tienen cuerpo, cada qual queriendo puede comunicar y manifestar sus coçibimientos sin lengua a quien le plaze, tan claros como cada vno se puede asimesmo entender, y ansi Cristo y la virgen Maria y San Juan euangelista que tienen sus cuerpos allá hablan con bozes como nosotros hablamos aqui, y ansi será despues del juizio vniuersal de todos los buenos que tiene consigo Dios, que hablarán como agora nosotros quando despues del juizio tuuieren sus cuerpos allá. Pero en el entretanto con sola su alma se pueden entender.
Miçilo.—Dime más que deseo saber: ¿si esas almas desos bienauenturados, si algun tiempo vienen acá?
Gallo.—Quando yo subi allá muchas almas de buenos subieron a gozar, en cuya compañia entramos en el çielo: pero al boluer ninguna vi que boluiese aca: porque creo que no seria cordura que siendo el alma del defunto libertada de tan cruel carçel y mazmorra como es la del mundo, poseyendo tanto deleyte y libertad allá desee ni quiera boluer acá. Bien es de presumir que el demonio muchas vezes viene al mundo haziendo[768] ylusiones y apariciones diziendo que es algun defunto por infamarle, o por engañar a sus parientes.
Miçilo.—Pues dime, gallo: ¿qué dezian allá en el çielo de las bulas y indulgençias? Que casi quieren dezir los theologos deste tiempo que el Papa puede robar el purgatorio absolutamente.
Gallo.—Dexemos esas cosas, Miçilo, que no conuiene que se diga todo a ti; y sabe que otro lenguaje es el que se trata acá differente del que passa allá. Que muchas cosas tiene en el çielo Dios y haze, cuya verdad y fin reserua para sí, porque quiere él, y porque deue ansi de conuenir para el suçeso, orden y dispusiçion del mundo y a la grandeza de su magestad, y nuestra saluaçion. Por lo qual no deuen los hombres escudriñar en las cosas la causa, fin y voluntad de Dios, pero deuense en todo remitir a su infinito y eterno saber, y prinçipalmente en las cosas que determina y tiene la iglesia y ley que profesas; no inquieras más porque es ocasion de herrar; y boluiendo al proçeso de mi peregrinaçion sabras que como huuimos andado todas las estançias y choros de angeles y sanctos me tomó el ángel de mi guia por la mano y me dixo: vn gran don te otorga Dios como a señalado amigo suyo, el qual deues estimar con las gracias que te ha hecho hasta aqui; y es que te quiere comunicar vna vision de grandes y admirables cosas que estan por venir; y diziendo esto llegamos á vn templo de admirable magestad, el qual sobre la puerta prinçipal tenia vna letra que a quantos la leyan mostraua dezir. Este es el templo de propheçia y diuinaçion. Era por defuera adornado de toda hermosura, edificado de jaspes muy claros, de ambar y veril transparente más que vidrio muy preçioso. Era tan admirable su resplandor que turbaua la vista; y como entramos dentro y vi tanta magestad no me pude contener sin me derrocar a los pies de mi angel queriendole adorar, y él me leuantó diziendome: no hagas tal cosa, que soy criatura como tú. Leuantate y adora al criador y hazedor de todo esto, que tan gran merçed te conçedio. Era fundado y adornado por dentro este diuino templo de muchas piedras preçiosas: de zafires, calçedonias, esmeraldas, jaçintos, rubies, carbuncos, topacios, perlas, crisotoles, diamantes, sardo y veril; y luego se me representó en diuina vision todo el poder de la tierra quanto del oriente al poniente, medio dia y septentrion se puede imaginar, y estando ansi atento por ver lo que se me mostraua vi deçendir de lo alto de los montes Ripheos a las llanuras de Traçia vna grande y disforme vestia llena de cuernos y cabeças, con cuyo siluo y veneno tenia corrompida y contaminada la mayor parte del mundo: arabes, egiçios, syros y persas: hasta Trasiluania y Bohemia: teutonicos, anglos y galicos pueblos. Esta trae cabalgando sobre sí vn monstruoso serpiente que la guia y ampara, adornado de mil colores y nombres de gran soberuia, y estos juntos son criados para examen, prueba y toque de los verdaderos fieles y secaçes de Dios, y será el estado y señorio desta fiera más estendido por causa de las cobdiçias y disensiones y intereses de los principes de la tierra, porque ocupados en ellos tiene mas lugar sin auer quien le aya de resistir. Lleuaua este serpiente en su cabeça vna gran corona adornada de muchas piedras preçiosas, y vestido de purpura y de muy ricos jaezes, y en la mano un çeptro imperial con el qual amenaça subjetar todo el uniuerso. Lleuaua en vna divisa y estandarte vna letra de gran soberuia que dize. Ego regno a Gange et Indo vsque in omnes fines terre. Que quiere dezir. Yo reino desde[769] los rios Ganges y Indus hasta los fines de la tierra. Lleuaua las manos y ropas teñidas de sangre de fieles, y dauale a beuer en vasos de oro y de plata a sus gentes por más las encrueleçer. Entonçes sonaron truenos, grandes terremotos y relampagos que ponian gran temor y espanto, que pareçia desolarse el trono y templo y venir todo al suelo, y tan grande que nunca los hombres vieron cosas de tan grande admiraçion, y fue tanta que yo cay atonito y espantado a los pies de mi angel. El qual leuantandome por la mano me dixo. ¿De qué te espantas y te marauillas? Pues mira con gran atencion, que aunque este monstruo y vestia tiene agora gran soberuia muy presto caerá; y no lo acabó de dezir quando mirando vi salir de las montañas hespericas vn gran leon coronado y de gran magestad que con su bramido juntó gran muchedumbre de fieras generosas y brauas que estan sobre la tierra, las cuales juntas vinieron contra el fiero serpiente resistiendo su furia; y a otro bramido que el fuerte leon dio juntó en los valles teutonicos todos los viejos fieles que auia en la tierra; por cuya sentençia (aunque con alguna dilaçion) fue condenada la vestia y sus secaçes á muerte cruel, y ansi vi que a deshora dio vn terrible trueno que toda la tierra tenbló, y deçendiendo de la gran montaña vn espantoso y admirable fuego los abrasa todos conuertiendolos en zeniza y pauesa. En tanta manera que en breue tiempo ni pareçió vestia ni secaz, ni avn rastro de auer sido alli; y ansi todo cumplido vi deçendir de la alta montaña gran compaña de angeles que cantando con gran melodia subieron a los çielos al leon, donde le coronó Dios y le asentó para sienpre jamas junto á sí; y acabada la vision me mandó Dios llamar ante su tribunal y que propussiese la causa porque auia subido allá, porque cualquiera cosa que yo pidiesse se me haria la razonable satisfazion.
Miçilo.—Querria que antes que pasasses adelante me declarasses esa tu vision o propheçia. ¿Quién se entiende por la vestia que deçendio de aquellas montañas, monstruo y leon?
Gallo.—La interpretaçion deste enigma no es para ti: a los que toca se les dará. Vamos adelante que me queda mucho por dezir. Como ante Dios fue puesto me humillé de rodillas ante su tribunal y luego propuse ansi. Sacra y diuina magestad, omnipotente Dios. Porque no ay quien no enmudezca viendo vuestra incomparable çelsitud, querria, señor, demandaros de merçed, que de alguno de vuestros cortesanos más acostunbrados a hablar ante vuestra grandeza mandassedes leer esta petiçion; la qual estendiendo la mano mostré; y luego salio alli delante el euangelista San Juan, que creo que lo tenia por offiçio, y ansi en alta voz començó.
Sacra y diuina magestad, omnipotente Dios. Vuestro Icaromenipo, griego de naçion, la más humilde criatura que en el mundo teneis, besso vuestro sacro tribunal y suplico a vuestra divina magestad tenga por bien de saber, en como el vuestro mundo está en necesidad que le remedieis mientra no tuuieredes por bien de le destruir llegado el juizio vniuersal; el tiempo del qual esta segun nuestra fe reseruado a vuestro diuino saber. Soy venido de parte de todos aquellos que en el mundo tenemos deseos de alcanzar la vuestra alta sabiduria y especular con nuestro miserable injenio los secretos incumbrados de nuestra naturaleza. Para lo qual sabra vuestra magestad, que avnque de noche y de dia por grandes cuentos de años no hagamos sino trabajar estudiando, no se puede por ningun injenio quanto quiera que sea perpicaçissimo alcançar alguna parte por pequeña que sea en estas buenas letras, artes y sçiençias. Porque han salido agora en el mundo vn genero de hombres somnoliento, dormilon imaginatiuo, rixoso, vanaglorioso, lleno de ambiçion y soberuia, y estos con gran presunçion de sí mesmos hanse dotado de grandes títulos de maestros philosophos y theologos, diziendo que ellos solos saben y entienden en todas las sçiençias y artes la suma verdad; riendose a la contina de todo quanto hablan, dizen, comunican, tratan, visten la otra gente del comun. Diziendo que todos deuanean y estan locos, sino ellos solos que tienen y alcançan la regla y verdad del vivir; y venidos al enseñar de sus sçiençias, muestran segun pareçe, querernos confundir[770]. Porque han inuentado vnos no sé qué géneros de setas y opiniones que nos lançan en toda confusion. Unos se llaman reales y otros nominales. Que dexado aparte las niñerias y arguçias de sophistas[771], actos sinchategorematicos, y reglas de instar del Maestro Enzinas y los sophismas de Gaspar Lax y las sumulas de Zelaya y Coroneles que absolutamente, señor, deueis mandar destruir, y que ellos y sus auctores no salgan mas a luz. En la philosophia es verguença de dezir la diuersidad de prinçipios naturales que ponen; insecables atomos, inumerables formas, diuersidad de materias, ydeas. Tantas questiones de vacuo y infinito que no estan debajo de numero conque se puedan contar. En la theologia ya no ay sino relaçiones, segundas intinçiones, entia rationis; cosas que solamente tienen ser en el entendimiento y imaginaçion[772]; en fin cosas que no tienen ser. Es venido el negoçio a tal estado que ya diuididas estas gentes en quadrillas, glosan y declaran segun sus dos opiniones real y nominal, vuestra sagrada Escriptura y Ley; y segun tengo visto, Señor, en esta xornada que he hecho acá, que en todo devanean y sueñan, sin nunca despertar; y esto, sagrada magestad, suçede en gran confusion de los que nos damos al estudio de las sçiençias[773]. En lo qual creo que entiende Sathanas por la perdiçion y daño del comun. En esto pues suplicamos a vuestra sagrada magestad proueais que Luçifer mande a Sathanas que sobresea y no se entremeta en causar tan gran mal, y los auctores se prendan destas setas, y se les mande tener perpetuo silençio, y que sus libros y scripturas en que estan sus barbaras opiniones las mandeis quemar y destruir, que no parezcan más; y pedimos en todo se nos sea hecha entera justiçia. Para la qual imploramos el soberano poder de vuestra diuina magestad.
Luego como la petiçion fue leyda proueyo Dios que yo y el mi angel fuessemos por el infierno y notificassemos a Luzifer lo hiziesse ansi como se pedia por mí, y mandó que se lleuasse luego de alli al mundo al consejo de la Inquisiçion y que lo cumpliessen y hiziessen cunplir conforme a la petiçion[774]. El qual aucto luego escriuio San Juan en las espaldas de la peticion, y la refrendó y rubricó de su mano como por Dios omnipotonte fue proueydo; y luego abraçando a todos nuestros amigos y parientes y conoçidos, despidiendonos[775] de todos ellos nos salimos del çielo para nos bajar, y quando nos fueron abiertas las puertas de los çielos para salir hallamos junto a ellas infinita multitud de almas que con grandes fuerças y inportunidad nos estorbauan, que ellas por entrar no nos dexauan salir; hasta que un angel con gran poder, furia y magestad las apartó de alli, y yo pregunté a mi angel qué gente era aquella que estaua aqui, que con tanto deseo y inportunidad hazian por entrar y no las abrian; y el me respondio que eran las almas de los que en el mundo tienen toda la vida buenos deseos de hazer bien, hazer obras de virtud, hazer penitençia y recogerse en lugares santos y buenos con deseo de se saluar y en toda su vida no passan de alli ni hazen más que prometer y mostrar que desean hazer mucho bien sin nunca començar, ni avn se aparejar a padeçer. A estos tales danles la gloria en la mesma forma, porque los ponen a la puerta del parayso con el mesmo deseo de entrar, y aqui tienen la mayor pena que se puede imaginar: porque tanto quanto mucho desearon hazer bien sin nunca lo començar tanto mucho más en infinito sin comparaçion les atormenta el deseo de entrar sin nunca los querer abrir; y en el tormento deste deseo prouee Dios de su gran justiçia y poder, porque en esta manera los quiere castigar para siempre jamas abrasandoles con el fuego de la justiçia diuina. Pues como del çielo salimos lleuóme mi angel y guia por un camino sin huella ni sendero y avn sin señal de auer pisado ni caminado por él alguno, de que me marauillé, y preguntele qual fuesse la causa de aquella esterilidad y respondiome que no se continuaua mucho despues que Cristo passó por alli quando resuçitó, y la compaña de los santos padres que entonçes sacó del limbo. Aunque tanbien le passan los angeles que se bueluen al çielo dexando despues de la muerte sus clientulos y encomendados allá. Repliquele yo: ¿dime angel, el purgatorio no está a esta parte? Respondiome: si está: pero avn los que de ay passan son tan pocos que no le bastan trillar ni asenderar. Por çierto mucho deseo he tenido, Miçilo, de llegar hasta aqui.
Miçilo.—En verdad yo lo deseaua mucho más, porque espero que con tu injeniosa eloquençia me has de hazer presente a cosas espantosas y de grande admiraçion que deseamos acá los honbres saber. Espero de ti que harás verdadera narraçion como de çierta esperiençia, y no de cosas fabulosas y mentirosas que los poetas y hombres prestigiosos acostumbran fingir por nos lo más encareçer.