En el déçimo quinto canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el libro que intituló Necromançia finge deçendir al infierno. Donde descriue las estançias y lugares y penas de los condenados[789].

Gallo.—Despierta, Miçilo, y tenme atençion, y contarte he oy cosas que a toda oreja pongan espanto. No cosas que oí fingidas por hombres que con arte lo acostumbran hazer, pero dezirte he aquellas que vi, comuniqué y con mis pies hollé; y vi a hombres padeçer con graue dolor.

Miçilo.—Di gallo, que atento me ternas.

Gallo.—Faborezcame oy mi[790] memoria Dios que no me falte para dezir lo mucho que su magestad tiene alli para muestra de su justiçia y gran poder, porque siquiera los malos por temor çesen de ofender. Pues viniendo al principio, por no dexar cosa por dezir sabras, que desde lo alto del çielo ya deçendiendo a la tierra vimos unas brauas y espantosas montañas en muy grandes y asperos desiertos, que segun tube cuenta con las dispusiçiones del sol, çielo y tierra, era la seca Lybya en tierra de los garamantas, donde estaua aquel antiguo oraculo de Jupiter Amon, la mesa del sol y fuente de Tantalo. Donde viben los satyros, ægipanes, himatopodes, y psillos, monstruosas figuras de hombres y animales. Pues como aqui llegamos sin se nos abrir puerta ni ver abertura, sin que syerra ni montaña nos hiziesse estorbo nos fuemos lançando por aquellas alturas y aspereças, lugares obscuros y sombrios. Como aconteçe si alguna vez vamos por vna montuosa deesa çerrada de altos y espesos castaños, robles y ençinas. Sy aconteçe caminar al puesto de vna nublosa luna, quando la obscura noche quita los colores a las cosas. En este tiempo que a cada passo y sonido de los mesmos pies resuena y retumba el solitario monte y se espeluzan y enheriçan los cabellos, començe a caminar en seguimiento de mi guia. Estauan por aqui a las entradas gran multitud de estançias y aposentos de furias y miserias, y porque el mi angel se me yua muy adelante sin parar, a gran corrida le rogue se parase y me mostrasse en particular todas aquellas moradas. Luego entramos en vnos palaçios hechos en la concauidad de aquella aspera peña, lugubres y de gran obscuridad. En lo mas hondo y retraydo desta casa auiendo pasado por muchas y muy desbaratadas camaras y aposentos asomamos la cabeça a vn retrete, y a la parte de vn rincon, a la muy quebrada y casi no visible luz, como a claridad de vna candela que desde que començo a arder no se despabiló y se queria ya apagar, ansi[791] vimos estar sentada a vn rincon vna muy rota y desarrapada muger; esta era el lloro y tristeza miserable. Estaua sentada en el suelo puesto el cobdo sobre sus rodillas, la mano debajo de la barba y mexilla. Vimosla muy pensatiua y miserable por gran pieza sin se menear; y como al meneo de nuestros pies miró alcançé a la ver vn rostro amarillo, flaco y desgraçiado. Los ojos hundidos y mexillas que hazian mas larga la nariz, y de rato en rato daua vn sospiro de lo intimo[792] del coraçon, con tanta fuerça y afliçion que pareçia ser hecho artifiçial para solo atormentar almas con las entristeçer. Es este gemido de tanta efficaçia que traspasa y hiera el alma entrando alli; y con tanta fuerça que le trae cada momento a punto de desesperaçion; y esta es la primera miseria que atormenta y hiere las almas de los dañados[793] y es tan gran mal que sin otro alguno bastaua vengar la justiçia de Dios. Tiene tanta fuerça esta miserable muger en los que entran alli que avn contra nuestro preuillegio començaba con nosotros a obrar y empeçer. Pero el mi angel lo remedió con su deydad y pasando adelante vimos en otro retrete donde estauan los miserables cuydados crueles verdugos de sus dueños, que nunca hazen sino comer del alma donde estan hasta la consumir, como gusano que roe al madero el coraçon. Aqui moran las tristes enfermedades y la miserable y trabajosa vejez toda arrugada, flaca, fea y de todos aborreçida. Aqui habita el miedo enemigo de la sangre vital, que luego la acorrala y de su presençia la haze huyr. Aqui reside la hambre que fuerça los hombres al mal, y la torpe pobreza, de crueles y espantosos aspectos anbas a dos. Aqui se nos mostró el trabajo quebrantado molido sin poderse tener. Vimos luego aqui al sueño, primo hermano de Antropos, aquella cruel dueña, y la muerte mesma se nos mostro luego alli con vna guadaña en la mano, cobdiçiosa de segar. Estauan luego adelante las dos hermanas del desasosiego; guerra y mortal discordia. Por aqui nos salieron a reçebir infinitos monstruos que estauan arroxados por alli; çentauros, sphinges, satyros y chimeras; gorgones, harpias sombras y lernas; y estando ansi mirando todas estas miserables furias infernales que era çiertamente cosa espantosa de ver sus puestos y figuras monstruosas, sentimos venir vn gran tropel y ruydo como que se auia soltado vna gran presa que estuuiesse hecha de muchos dias de algun caudaloso braço de mar. Sonaua vna gran huella de pies, murmuraçion de lenguas de diuersas naçiones, y como más se nos yuan çercando sentiamos grandes lloros y gemidos, y açercandosenos más entendiamos grandes blasfemias[794] de españoles, alemanes, françeses, ingleses y ytalianos; y como sentimos que se nos yuan más llegando y que començauan ya a entrar por donde nosotros estauamos me apañó mi ángel por el braço y me apartó a vn rincon por darles lugar a passar; que venia tan gran multitud de almas que no se podian contar, y quanto topauan lo lleuauan de tropel; y preguntando qué gente era aquella nos dixeron que el Enperador Carlos auia dado vna batalla campal al Duque de Gueldres, en la qual le auia desuaratado el exerçito y preso al Duque, y que en ella auia muerto de ambas las partes toda aquella gente que yua alli.

Miçilo.—Pues ¿cómo, gallo, todos fueron al infierno quantos murieron en aquella vatalla? Pues liçita era aquella guerra, a lo menos de parte del Emperador.

Gallo.—Mira, Miçilo, que ya que esa guerra no fuesse liçita segun ley euangelica. basta serlo de auctoridad eclesiastica para que se pueda entre principes cristianos proseguir; porque con este titulo ayuda para ellas con indulgençias su sanctidad. Pero mira que no todos los que mueren en la guerra van al infierno por morir en ella, pues muchos buenos y justos soldados andan en ella; ni van al infierno por causa de ser injusta la guerra[795] porque saber la verdad de su justiçia no está a cuenta de los soldados, sino de los prinçipes que la mueuen; los vnos por la dar y los otros por se defender y prinçipalmente si la mueue el supremo prinçipe siempre se presume ser justa. Pero sabe que los soldados que mueren en la guerra van prinçipalmente al infierno porque en vniuersal los toma la muerte en pecados que los lleuan allá. En juegos, blasfemias, hurtos, ninguna guarda en los preçeptos de la iglesia, ni religion. Enemistades, yras, enojos, pasiones, luxurias, robos, sacrilegios y adulterios; y ansi duró este tropel de gente más de seys meses continos que no hazian a toda furia sino entrar porque dezian que entonçes el Emperador prosiguio la guerra entrando por Françia con gran mortandad y rigor hasta llegar a vna çiudad que llaman Troya muy prinçipal en aquel reyno, y por otra parte entraua el rey de Yngalaterra con grande exerçito desolando a Françia sin auer piedad de ninguna criatura que en su poder pudiesse auer. Marauillado estaua yo pensando dónde podia caber tanta gente, y entrando adelante vimos vna entrada a manera de puerta que pareçia differençiar el lugar. Oyamos dentro gran ruydo de cadenas, bozes, lagrimas, sospiros y sollozcos que mostrauan gran miseria. Pregunté a mi ángel que lugar era aquel. Respondiome ser el purgatorio, donde se acaban de purgar los buenos para subir despues a gozar de Dios; y tanbien yo alçé la cabeça y leí ser aquello verdad en vna letra que estaua sobre la puerta; y por no nos detener determinamos de pasar adelante, y en esto suçedio que llegaron donde estauamos vn demonio y vn angel que trayan vn alma; que segun pareçe el angel era su guarda y el demonio era su acusador, como cada vno de vosotros tiene en este mundo mientras vibis; y como llegaron donde estauamos paróse un poco el su angel con el mío como a preguntarle donde venía; el qual nos respondio que a traer éste su clientulo al purgatorio, que auia sesenta años que le guardaua en el mundo; y en el entretanto arrebató el demonio de aquella anima y corriendo por vn campo adelante la lleuaua camino del infierno, y como el alma conoçio por la letra que la passaua del purgatorio començó a dar vozes a su angel que la defendiesse; y ansi fue presto su angel y alcançandolos tubo reçio della y conuenieron ante nosotros como en juizio. Dezia el demonio que la auia de lleuar al infierno porque no mostraua preuillegio de auctoridad[796] para la dexar en el purgatorio, y el alma mostró vna fraternidad que traya, sellada y firmada del General de San Françisco; el demonio respondio que no la conoçia ni la queria obedeçer; luego, llorando, alegó el alma tener la Bulla de la Cruzada, sino que se le oluidó en casa vna caxa de Bullas que tenía en su camara, y rogo que le dexasse boluer por ellas; y mi angel los procuró conçertar diziendo que se quedasse alli en rehenes el alma mientras el angel de su guarda boluia al mundo por la Bulla; y ansi boluio, pero tardóse tanto en buscarla que nos descuydamos y el demonio cogio del alma y lleuósela, que nunca mas la vimos[797]. Prinçipalmente porque la probó que la mayor parte de la vida hauia sido viçioso, comedor, gloton y disipador de hazienda y tiempo, y distraydo de la Ley de Dios; y a esto la conuençio a consentir. Pero por el contrario alegaron el alma y su angel por su parte que aunque todo esto fuesse verdad, pero que a la contina tubo cuenta con Dios y con su conçiençia, confessando a los tiempos deuidos sus pecados y haziendo penitençia dellos, y[798] ansi lo auia hecho en el diçeso y salida de la vida reçibiendo todos los sacramentos de la iglesia, teniendo gran confiança en la passion de Cristo con gran arrepentimiento de sus culpas; y ansi fue concluydo por mi angel serles perdonadas por Dios, y que solo quedaua obligada a alguna pena temporal del purgatorio; y ansi la dexó alli, y nosotros luego començamos a caminar por vnos campos llanos muy grandes quanto nuestros ojos y vista se podia estender[799].

Miçilo.—Pues dime, gallo, ¿no dizes que estaua todo obscuro y en tinieblas? ¿De dónde teniades luz para ver?

Gallo.—Obscuro es todo aquel lugar a solos los condenados por la justiçia de Dios; pero para los otros todos prouee Dios alli de luz, porque do quiera que está el justo tiene bastante claridad para perspicaçissimamente ver; y desde lexos començamos a oyr la grita y miseria de las almas, el ruido de los hyerros y cadenas, los golpes y furia de los atormentadores, el sonido y tascar del fuego, humo y çentellas que de aquellos lugares de miseria salian. Era tan grande y tan temerosa la desuentura de aquel lugar que mil vezes me arrepenti de venir alli, y quisiera dexar de presentar la petiçion, sino que el angel me esforço y no me quiso boluer. Ya se desparçian por aquellos campos (aun[800] lexos del lugar de las penas) tantas quadrillas de demonios tan feos y de tanto espanto que avn del preuillegio que lleuauamos no me osaua fiar temiendo si auia de quedar yo alli; y vna vez se llegó vn demonio a me trauar, ¡o dios inmortal en quanta confusion me vi! que casi perdi el ser, y prinçipalmente quando tornaua aquel demonio que embió al angel por la Bulla...[801] Es tan suçia, tan contagiosa, tan hidionda su conuersaçion, y alança de si tanta confusion y mal, que me pareçe que vna de las prinçipales penas y males de aquel lugar es su compañia y conuersaçion. Porque ansi como en el çielo aquellas almas benditas de su naturaleza hasta el mesmo suelo que hollamos, y el ayre que corre por alli consuela, alegra, aplaze y os anima y esfuerça para vibir en toda suauidad, ansi por el contrario acá estos[802] demonios de su natural, el lugar y el todo lo que alli veys tiene toda tristeza y desconsolaçion; y tanta que no la podeis sufrir, porque todo está alli criado, endereçado y puesto para tormento y castigo, para satisfazer la justiçia de Dios despues que el pecador la injurió traspasando[803] su ley.

Miçilo.—¿No ay puerta que guarde estas almas aqui?

Gallo.—No tiene neçesidad de puerta porque para cada alma ay veynte mil demonios que no se les puede yr, ni nunca momento estan sin las atormentar. El vno las dexa y el otro las toma: de manera que nunca çesan para siempre jamas: ni ellos se pueden cansar, ni ellos pueden morir, sino siempre padesçer. Ansi llegamos a vn rio admirable, espantoso y de gran caudal, que corria con gran furia vn licor negro que a paracer y juizio nuestro era pez y çufre, y este ardia vn fuego el mas fuerte y efficaz que nunca se vio, o que Dios crió. Calentaua a gran distançia y avn a infinita a los condenados a él sin le poder resistir ni sufrir sin mortal passion. Corria de oriente a poniente sin çesar. En este auia imnumerable cuento de almas que nunca faltan alli; y pregunté al mi angel qué rio era aquel tan espantoso y él me respondió que era el que los antiguos llamaron Flegeton, en el qual entran todas las almas que entran en el infierno, porque este es el fuego que tiene fuerça en las almas, por ser instrumento de la justiçia de Dios. Este fuego las abrasa y quema do quiera que estan para siempre jamas. Ninguna alma puede passar adelante sin entrar por él, porque no tiene puente ni varca; y si el alma quisiese bolar la quemaria aquel fuego las alas y caeria en él. Por las riberas deste rio estan infinitos coxixos, sierpos[804], culebras, coquodrillos, aspides, escorpiones, alacranes, emorrhoys, chersidros, chelidros, cencris, amodites, çerastas, scithalas, y la seca dipsas; anphisibena sierpe de dos cabeças, y natrix, y jaculos que con las alas volan gran distançia. Estan aqui las sierpes phareas, porphiro, pester, seps y el vasilisco. Tambien estan aqui dragones y otros ponçoñosos animales; porque si acaso aconteçe salirse alguna alma del rio pensando respirar por la ribera con algun alibio y consolaçion luego son heridas destas venenosas serpientes y coxixos que las hazen padeçer doblado tormento y mal; y ansi de algunos que salieron te quiero contar su arrepentimiento. Aconteçio salir a la ribera delante de nosotros vn viejo capitan español que conoçimos tu y yo. El qual açertó a pisar vna dipsas, sierpe cruel, y ella buelta la cabeça le picó, y luego en un momento se estendió por todo él la ponçoña de vn fuego que le roya los tuetanos y vn calor que le corrompia las entrañas, y aquella pestelençia le chupaua el rededor del coraçon y partes vitales, y le quemaua el paladar y lengua con vna sed imensa y sin comparaçion, que en todo su ser no auia dexado punto de humor que sudar, ni lagrima con que llorasse, que todo se lo auia ya la ponçoña resoluido; y ansi como furioso corria por los campos a vuscar las lagunas que en las entrañas le pedia el ardiente veneno. Pero avnque se fuera al rio Tanais y al Rodano y al Po, y al Nilo, Indus, Eufrates, Danubio y Xordan no le mataran todos estos rios vn punto insensible de su ardiente sed, y ansi desesperado de hallar aguas se boluio a zapuzar en su rio de donde salio. Pregunté que pecado auia causado tal genero de tormento y respondiome mi angel que este auia sido en el mundo el mas insaçiable y viçioso vebedor de vino que nunca en el vniuerso se vio, y que por tanto le[805] atormentauan[806] ansi. Dende a poco açerto a salir a la ribera, otra alma, y vna serpiente[807] pequeña llamada seps le picó en la pantorrilla, y avnque en picando saltó afuera, luego se le abrio en torno de la picadura vna boca que mostraua el hueso por donde auia sido la mordedura, todo nadando en podre, y ansi se le resoluio y derritio la pantorrilla, morçillos y muslos destilando del vientre vna podre negra, y reuentole la tela en que el vientre y entestinos estan y cayeron con las entrañas. En fin las ataduras da los neruios y contextura de los huesos y el arca del pecho, y todo lo que está ascondido en derredor de las vitales partes, y toda la compostura del hombre fue abierta con[808] aquella peste; y todo lo que hay natural en el honbre se dexaua bien ver, que no pareçia sino vna muerte pintada; sino que miramos que con estar todo deshecho y conuertido en podre nunca acabó de morir, pero ansi fue tomado ante nosotros por vn demonio y fue arroxado por los ayres en Fleton. Esta me dixo mi angel que era el alma de vna dueña muy delicada y regalada que con vnturas curiosas y odoriferas curaua su cuerpo y adelgaçaua sus cueros, y que con semejantes tormentos son fatigados los que en tales exerçiçios se ocupan en el mundo para satisfazer la laçiuia de su carne. Desde ay a poco salio del rio otra alma que como escapada de vna prision o tormento muy brauo yua por el campo huyendo pensando poderse librar, y acaso le picó vna sierpe llamada pester y al momento paró y se le ençendió el rostro como fuego y se començó toda a inchar que en breue tiempo vino a estar tan redonda qne ningun miembro mostraua su forma ni façion, sino toda ella se hizo redonda como vna pelota y mucho mayor de estatura que ella vino alli, y por cima desta inchaçon por todas partes le salian vnas gotas de sudor de vna espuma dañada que la ponzoña le hacia votar, y ella estaua allá dentro zabullida en su cuerpo que le tenia dentro del pellejo abscondida como a caracol, y estaua dentro en sí heruiendo como vna olla de agua puesta a vn gran fuego; ansi la heruia aquella ençendida ponçoña dentro en las entrañas, hasta que subiendo en demasia la creçiente de la hinchaçon, dando un gran sonido a manera de trueno reuentó, saliendole aquella pestelençial podre por muchas partes con tan fuerte hidiondez que por ninguna via se podia sufrir; y luego llegó vn demonio atormentador que la cogio por una pierna y la boluio por el ayre arrojar en el medio del rio. Esta nos dixo aquel demonio ser el alma de vn muy inchado y soberuio juez que con tirania trauajaua tropellar a todos en el mundo sin hazer a alguno justizia, pero a todos hazia[809] agrauio y sin razon. A otra alma que yua huyendo del fuego y prision mordio vna serpiente llamada hemorrois en vn braço y luego subitamente saltó dél al suelo y quedó toda el alma acreuillada de agujeros pequeños y muy juntos por los quales la ponçoña les salia enbuelta en sangre; de manera que por todos los poros le manaua con gran continuaçion y las lagrimas que por los ojos le salia era de aquella emponçoñada de sangre; y por las narizes y boca le salia vn grande arroyo sin nunca çesar. Todas las venas se abrieron y subitamente se desangró, y con gemidos muy doloridos pareçia morir sin poder acabar; y ansi tomandola vn demonio sobre sus espaldas se lançó al fuego con él. Esta era vn alma de vn medico que en el mundo con gran descuydo sin estudio ni consideraçion vsaua de la mediçina por solo adquirir honrra y riquezas con peligro de los que a sus manos venian; prinçipalmente vsaua de la sangria con peligro de los paçientes sin miramiento alguno. Luego fue mordida por vna serpiente llamada aspide vna alma de vn soliçito cambiador despierto y vibo para atesorar, la qual en siendo mordida se adormeçio de vn sueño mortal[810] y luego cayo en el suelo. Aun le pareçia a la desuenturada alma auer açertado en alguna suerte que la pudiesse dar algun momento de descanso, pues el punto que dormiesse podria no sentir, y ansi no padeçer; y avn juzgamos que le era buen trueque, pues no auiendo dormido con sosiego en el mundo por adquerir riquezas venia a dormir aqui. Pero engañose; porque llegó a ella vn demonio atormentador que a su pesar la despertó, porque tanto quanto más el veneno del aspide la adormeçia el demonio la despertaua con vn agudo[811] aguijon de tres puntas de azero. En esto padeçio la desuenturada alma por gran pieza el más cruel y desgraçiado tormento que con ninguna lengua humana se puede encareçer; porque con ningun genero de muerte ni tormento se puede comparar. Estando pues mirando esta tragedia cruel llegó al rio vna gran multitud de almas que querian pasar, las quales todas venian hermosas, agraçiadas y bien dispuestas al pareçer, y miré que cada vna dellas lleuaua vn ramillete en la mano quál de enzina, quál de castaño, roble y çipres; yo pregunté a mi angel qué compañia era aquella de almas que estauan alli, porque me pareçio ser para el infierno de demasiado solaz. El me respondio, que todas eran almas de mançebas de clerigos; yo le pregunté, ¿ques qué significan aquellos ramilletes que lleuan en las manos, pues en ellas no denotan la virginidad?; y él me respondio que desde la primitiua iglesia auian sido las mançebas de los abbades mulas del diablo para acarrear leña para atizar el fuego del infierno; y que por ser entonçes pocas avnque trayan grandes cargas no lo podian abastar, y agora les mandauan que lleuasse cada vna vn solo ramillete con el qual por ser tantas bastauan proueer con gran ventaja lo que antes no se podia con mucho basteçer; y ansi las arrebataron sus demonios atormentadores y las metieron en el rio Flegeton. En fin, mi angel me tomó por vn braço y façilmente me pasó de la otra parte de la ribera, y plugo a Dios que avnque era gran distançia fue sin alguna lision; y çierto el mi angel acerto a me passar sin me lo dezir, porque presumo de mi que no quisiera passar allá. Porque segun lo que vimos antes que passassemos pareçiome que no me atreuiera a passar; pero el mi angel lo hizo bien. Pusome en vn gran campo. ¡O dios inmortal! ¿que te diré? ¿Por donde començaré? ¿Que vi? ¿Que senti? Mi angel ¿que me mostró? ¿Duermes acaso, Miçilo? Agora te ruego me prestes atençion.