[814] G., hasta abrirles las entrañas gimiendo miseramente.
[815] G., tan.
ARGUMENTO
DEL DEÇIMO SEXTO CANTO DEL GALLO
En el deçimo sexto canto que se sigue el auctor en Rosicler hija del Rey de Siria descriue la feroçidad con que vna muger acomete qualquiera cosa que le venga al pensamiento si es lisiada de vn lasçiuo interes, y concluye con el deçendimiento del infierno imitando a Luçiano en los libros que de varios dialogos intituló.
Gallo.—¿Qué has, Miçilo, que tales vozes das? Despierta y sosiega tu coraçon, que pareçe que estás alterado.
Miçilo.—¡O gallo! en quanta congoja y afliçion me vi, y de quanta misericordia has vsado comigo en me despertar; porque soñaua que era lleuado por todos esos lugares espantosos de penas y tormentos que propusiste en el canto de ayer, y soñaua que por la gran actiuidad y fuerça que tiene aquel açerrimo y espantoso calor con que abrasa el fuego infernal era imposible entrar alli alguno sin se contaminar, ahumar, chamuscar o quemar; y ansi en sueño me vi en vn gran campo tan rodeado de llama que el resuelgo me faltaua, que por vn momento que tardaras se me acabara el vibir.
Gallo.—Pues oye agora y verás quanta differençia ay de verlo a soñarlo; como de lo fingido, sonbra a lo verdadero y real; verás con quanta façilidad se ofende Dios mientras viben los malos aqui, y con quanto rigor se satisfaze la suma justiçia despues. Verás la maliçia humana quan en el estremo se colocó en el sexo femenil, y los homiçianos y inçestuosos en el rigor que van a pagar; y venidos pues donde dexamos el canto de ayer, si bien me acuerdo te dixe que por inportunidad de mi angel proponia Rosicler la pena que padeçia alli, y ansi la desdichada nos dixo: Sabreis que este es el lugar donde son atormentadas las almas miserables de los auarientos vsureros, cambiadores, renoueros, negoçiadores, que a tuerto y a derecho no hazen sino llegar gran suma de dineros para satisfazer su insaçiable cobdiçia, y cada dia son traydas aqui estas y otras muchas almas de otros diuersos generos de pecadores, las quales con gran tormento son aqui picadas tan menudas como sal con vnas hachas y segures sobre mi cuerpo como sobre vn taxon. Bien puedes[816] pensar el dolor que me hazen cada vez que hieren sobre mi. Dinos agora la causa de tu[817] mal, dixe yo; porque segun he oydo dezir, descansan los afligidos dando parte a otros de su passion; prinçipalmente si presumen que en alguna manera los que oyen[818] sienten su mal. Respondiome la desuenturada alma: ¡Ay! que a las infernales almas es al reues, porque despues que entramos aqui, cada momento se nos ofreçe a la memoria, la culpa y causa de nuestra infeliçidad con que nos atormenta más Dios. Pero por os complazer yo os lo quiero dezir avnque augmenta las llagas y renueuase el dolor recontando la causa del mal. Pero el mal no se puede augmentar a quien tiene el supremo que se puede padeçer, como yo. Pues sabed que yo fue hija de Narçiso, rey de Damasco y de toda la Syria, prinçipalmente de aquella prospera y deleytosa prouinçia decapolitana, que ansi se llama por las diez ricas ciudades y antiquissimas que en ella ay. Damasco, Philadelphea, Scitoplis, Gadara, Hypodron, Pella, Galasa, Gamala y Jope; yo era por marauilla en el estremo hermosa donzella y deseada de todos los poderosos prinçipes del mundo y a todos los menospreçié porque mis tristes hados lo permitiendo y mi infeliz suerte lo ayudando fue presa de amores de Narçiso mi padre, que en hermosura y dispusiçion no auia en el mundo varon de su par, y por serle yo vnica hija y heredera me amaua más que a si de amor paterno. Pero por mi desuenturada suerte todos quantos plazeres y regalos me hazia era para en daño y miseria mia, porque todos redundauan en augmento de mi maliçia. Agora os quiero contar hasta dónde llegó mi mal[819]. Sabreis que por tener yo fama de tan agraçiada[820] donzella vino a la corte de mi padre vn graçioso y valiente cauallero hijo del Rey de Scoçia con voluntad de se casar comigo si lo tuuiesse yo por bien, y trabajar por su esfuerço y buenos hechos mereçerme la voluntad. El qual como me vio fue de nueuas y fuertes cadenas preso, y ençendido de nueuo amor de mí, por lo qual procuró con todas sus fuerças por mí seruir y agradar exerçitandose en señalados hechos en las armas; y ansi mi padre por ennobleçer su corte y exerçitar su caualleria a la contina tenia justas y torneos echando vando por todas las tierras del mundo que viniessen los caualleros andantes y de nombradia a verse en las armas lo que valia cada qual, y como Dares (que ansi se llamaua el prinçipe de Scoçia) me seruia y pretendia ganarme por sus señalados hechos a la contina se auentajaua a todos quantos a la corte y fiestas venian, dando mucha honrra a mi padre y enobleçiendole y afamandole su casa por el mucho valor de su persona. De manera que demas de estar contento mi padre de Dares, demas de ser hijo del rey de Scoçia, por sus grandes hechos y ardid en las armas deseaua que yo le quisiesse por marido y que fuesse comigo su suçesor. Pero como yo tenía puesto mi coraçon tan asentado en Narçiso mi padre, los hechos de Dares y su gentileza, ni ser hijo de Rey no me mouia la voluntad a le estimar, más[821] me era ocasion de aborreçerle con coraje deseando que en las justas y torneos le suçediesse peor; y ansi muchas vezes le eché quadrillas de caualleros y puestos doblados que le acometiessen con furia para le auer de matar, y buenauentura, ardid y esfuerço hazia sobrepujar a todos en armas y valentia, de manera que a la contina salia de la contienda vitorioso y vençedor; y en todo esto reçebia mi padre infinito pessar por verme tan desgraçiada y tan desabrida con Dares, trabajando con palabras de me le encomendar cada y quando se ofreçia la oportunidad en sala ante caualleros quando se razonaua del suçeso del torneo, o justa de aquel dia; y yo tenía tan situado mi amor en mi padre en tanta manera que quando me persuadia con palabras que faboreçiesse a Dares me atrauesaua[822] cruelmente las entrañas con mortal rauia, pensando que procuraua echarme a otro por aborreçerme él, y teniame por desdichada y indigna de su amor, pues a quien tanto le amaua mostraua tan cruel estremo de ingratitud; y ansi vn dia entre otros muchos conçebí en mi pecho tanta desesperaçion que sospirando con gran ansia de lo profundo del alma me fue[823] de la sala de la presençia de mi padre determinada de me matar, y çiertamente lo hiziera sino que mi padre sintiendome alterada se fue tras mí a mi aposento y mostrando de mí gran pessar me mandó echar en vna cama donde con bessos muy dulçes por entonçes me dexó algo sosegado el coraçon; y Dares con liçençia de mi padre y fabor suyo mostraua quanto podia amarme y tenerme en lo intimo de sus entrañas soliçitandome a la contina con los ojos, sospiros, alma y muestras que él más podia, y con sus cartas y criados manifestaua lo que dentro el alma sentia; y quanto más él lo publicaua tanto yo más le daua a entender el aborreçimiento y odio que le tenía, y él por me conuençer trabajaua a la contina mucho más, haziendo a mi padre muchos seruiçios de gran afrenta y peligro, porque con el exerçito de mi padre dentro de vn año ganó a Syliçia y a Caria y a Pamphilia, Tarso y Comagena y me lo dio todo a mi añadiendo lo al estado y señorio de mi padre. Pero todo esto le aprouechó poco, porque pidiendome a mi padre que me diesse por su muger le respondio que sabria mi voluntad, y como mi padre me hablasse le respondí con muchas lagrimas, que no me queria casar, y que si él me forçaua como padre le asseguraua que otro dia veria el fin de mi vida; y como mi padre le declaró mi voluntad a Dares se le encaxó en el pensamiento que mi padre no tenía voluntad de darmele por su muger, porque tenía por çierto serle yo tan obediente hija que si él me lo mandasse lo haria, y ansi sin más esperar se despidio jurando con gran solenidad de se satisfazer con gran pessar y verguença de mi padre, y ansi se fue en Scoçia y dentro de breue tiempo truxo gran exerçito sobre la çiudad de Damasco y region decapolitana y en tanta manera nos conquistó que dexandole todo el reyno nos fue forçado recogernos en la çiudad de Jope que sola nos auia de todo el señorio dexado. Aqui nos puso en tanto aprieto y neçesidad que no teniamos ya qué comer, ni esperança de salud, y yo siempre pertinaz en el odio y aborreçimiento que dél auia conçebido, y mi padre llorando a la contina mi obstinaçion y mal destino; como el amor paterno le constreñia padeçia por no me contradezir, y por verle que lloraua cada dia con gran afliçion[824] su miseria y abatimiento me derroqué en vna peruersa y obstinada determinaçion: asegurar a Dares en su real y cortarle la cabeça; y ansi trabajé sosegar a mi padre con palabras diziendo que yo le queria hazer plazer y salir a Dares al real y darmele por muger, y si me menospreçiasse ofreçermele por su sierua, o mançeba amiga; y ansi venida la noche adorné mi cuerpo y rostro de los más preçiosos paños y joyas que tenía, y con vna sola criada de quien me confié me fue al real de Dares, y como llegué a las guardas y me conoçieron me reçibieron con gran reuerençia y con presteça lo hizieron saber a su señor teniendo por muy çierto que seria muy alegre con tales nueuas. Porque desta conquista no pretendia alcançar otra empresa ni interes más que auerme por muger a mi, porque estaua a esta causa el más afligido que nunca en el mundo se vio; y como Dares supo que yo venia a él al real[825] se leuantó muy presto de vna silla donde estaua razonando con sus capitanes y prinçipales de su exerçito y me salio a reçebir a la puerta de su tienda y pabellon acompañado de todos aquellos varones que estauan con él y como a mí llegó me dixo: ¿De manera señora que por fuerça[826] has de tener piedad? ya yo no te la deuo: y yo respondi: pues yo te la vengo a demandar contra la dureça y obstinaçion de mi padre: porque sabiendo que ya no tenemos en quién esperar, ya que él por ser viejo tiene aborreçida la vida quierola gozar yo. Que esto por mi voluntad ya fuera muchos dias ha hecho, sino que las donzellas tenemos obligaçion a obedeçer. Entonçes todos aquellos caualleros y prinçipes que alli estauan como me vieron se espantaron de mi hermosura, juzgando por dichoso a Dares si de tal donzella era poseedor, y dezian entre si que a qualquiera peligro se podian los honbres arriscar por me auer, y con esto se boluian a mi diziendo: cuerdamente has hecho, señora, pues ansi has comprado la vida con tu venida, porque agora no te puede negar su fabor el nuestro prinçipe; y con esto rendido Dares de mi beldad me lançó en sus retretes y secretas estancias donde se confirmó en su fe con palabras que descubrian su afiçion. Pues con esperança que tenía que esta noche tomara la posession y gozo de su tan deseado bien mandó aparejar sus preçiados estrados y mandó disponer con mucha abundançia el comer y beber con que[827] hizo vn sumptuoso conbite aquella noche a todos aquellos sus prinçipes y capitanes. De manera que con aquel regoçijo que todos tenían bebieron demasiado, y tambien por çierta confeçion que yo lleuaua que con la bebida la mezclé se desbarató que se dormia en tanta manera que de sueño no se podia contener; y ansi mandó que se fuessen todos a su sosiego y nos dexassen solos sin pensamiento de más guerra, pues ya se le auia la fuerça y homenaje rendido; y ansi como yo le senti tan vencido y fuera de su juizio por el effecto del vino, y tan confiado de mí, ayudada de mi donzella (que solas auiamos quedado con él) le tomé su espada de la çinta y le corté con ella la cabeça; y como era el primer sueño en todos los del real, todas las guardas estauan dormidas y sin cuydado por auer todos comunicado aquella noche el vino en abundançia. Ansi lançando la cabeça de Dares en vna caxa que alli hallamos dexando el vaso que dentro tenía, que era el en que agoraua Dares, nos salimos por medio del real sin que de ninguno fuessemos sentidas y nos fuemos para la nuestra çiudad de Jope. Donde siendo reçebida de mi padre y haziendole saber mi atreuimiento le pessó, y por ser ya hecho se proueyo a lo que se deuia de hazer. Que luego se mandó poner a punto toda la gente de la çiudad y fue puesta al muro la cabeça de Dares en vna lança, y luego como amaneçio se dio con furia en el real, que todos dormian sin cuydado pensando que por mí estauan hechas pazes perpetuas, y ansi en breue tiempo fueron todos los capitanes y prinçipales del exerçito puestos a cuchillo, y la otra gente que desperto procuró con huyda ponerse en saluo. Pues como mi padre tubo destruydos sus enemigos y cobrado su reyno quiso se aconsejar comigo qué debria de hazer, y como yo desdichada tenía determinada mi maliçia y a la contina creçia en mi peruersa obstinaçion sacauale de qualquiera determinaçion que conçibiesse de me casar, teniendo esperança de effectuar con él mi inçestuosa voluntad, y ya no dando lugar a más dilaçion me determiné vna noche en el mayor silençio, estando mi padre en su lecho sosegado y dormido, aseguradas las guardas de su persona que le entraua a visitar como hija a su padre, entré a su lecho pensando lançarme en él, confiada que quando despertando me hallasse con él abraçada holgaria con mi conuersaçion, y ansi como junto a su cama me despojé de todos mis paños, como començe a andar con la ropa de la cama para me lançar desperto con furia y sospechando estar en poder de sus enemigos tomó su espada y antes que yo tuuiesse lugar de manifestarmele me hirio tan fieramente que me sacó la vida, y ansi en pena del effectuado homiçidio y del deseado inçesto fue trayda aqui donde padezco la pena que aueis oydo para siempre jamas. Quando acabó Rosicler su tragedia yo quedé marauillado de ver tan hazañosos acometimientos en pecho femenil; y luego vimos llegar gran compaña de demonios que trayan muchas almas atormentar en aquel taxon, y preguntando qué almas eran respondieron ser Luthero, Zuinglio, Osiander, Regio, Bulzero, Rotenaclzer, Oecolampadio, Phelipe Melampto, heresiarcas en Alemania, con otra gran compaña de sus secaçes. Los quales fueron tomados por los demonios y puestos sobre Rosicler, y con vnas hachas y segures los picaron alli tan menudos como sal, y ellos siempre doliendose y gimiendo entre sí; y despues de muy picados y molidos los echauan en vnas gran calderas de pez, azufre y resina que con gran furia heruia[828] en grandes fuegos, y alli se tornauan a juntar con aquel cocimiento y asomauan por çima las cabeças con gran dolor forçando a salir, y los demonios tenian en las manos vnas vallestas de garrucho y asestando a los herir al soltar se zapuzauan en la pez feruiente, y algunos heridos con graue dolor se quexauan y tornauan a salir con las saetas lançadas por el rostro, y los demonios los tornauan otra y otra vez a herir, y algunos salian que de nueuo boluian al tormento en diuersas otras maneras, y ansi se procedia con ellos para siempre sin fin.
Miçilo.—Agora, gallo, muy marauillado estoy de ver como se despedaçauan estas almas, pues los cuerpos que podian ser despedaçados estauan sepultados en Alemaña y las almas solas alli.
Gallo.—Pues ese es mayor género de tormento: que el alma en el infierno padezca sola los mesmos tormentos que el cuerpo pueda padeçer, lo qual ordena y haze la justiçia de Dios para su mayor puniçion. Pasando adelante por estos espantosos y sombrios campos vimos infinitas estançias de diuersos tormentos de pontifiçes, cardenales, patriarcas, arçobispos, obispos, perlados, curas y rectores eclesiásticos que auian passado en el mundo las vidas en herror y deleyte. En otros miserables y apartados lugares auia gemidos y lloros de reyes, prinçipes y señores injustos y tiranos; vnos asados en parrillas, otros en asadores y otros cruelmente despedaçados. Aqui vimos a aquel desasosegado aleman[829] Juan, Duque de Saxonia, enemigo de la paz, en contina guerra y contienda, y llegueme a él y dixele (por que allá en el infierno no se tiene respecto a ninguno.) ¡O cristianissimo! ¿acá estás? El me respondio con vn gran sospiro; como lo ves, ¿Menipo? yo me marauillo, porque cristiano quiere dezir el que sigue a Cristo; y cristianissimo, el que más le sigue de todos. Pues si el que más sigue a Cristo está acá, ¿quanto más el que le siguiere[830] como quiera? y él sospirando me respondio. Y yo le dixe: O Menipo que allá en el mundo compranse los buenos nombres y titulos por dinero, y despues poseense con gran falsedad. Pluguiera a Dios que yo fuera el más pobre hombre del mundo, y que por algun infortunio yo perdiera todo mi reyno y forçado viniera a mendigar, antes que venir aqui. Luego adelante vi aquel mi grande amigo Calidemes griego, el qual como llegué le dixe. ¿Acá estás tu tanbien, Callidemes? y él me respondió: si, Menipo como ves; y yo le dixe: dime por mi amor quál fue la causa de tu muerte; y él luego me començó a dezir: ya sabes, Menipo, que yo tenia gran amistad y conuersacion con aquel gran rico Theodoro natural de Corintho, al qual serui y obedeçi porque como él era viejo y rico, y sin heredero auia prometido dexarme por suçesor, y como en vna enfermedad hizo testamento deseaua que se muriesse: pero vino a conualeçer, de lo que me pessó, y asi conçerteme con el paje que nos daua a beber que le echasse en el vaso de su bebida vn veneno que le di: y mandele que se lo[831] diesse á beber quando lo demandasse prometiendole hazerle heredero juntamente comigo; y vn dia que comimos de vanquete y festiuidad como demandó á beber Theodoro y dixo que me diessen luego a mí, suçedio que tomó el paje por hierro el vaso mío con que yo auia de beber y diosele al viejo y a mí diome que bebiesse el que estaua aparejado con veneno para el viejo, y luego como yo le bebi, porque con la sed bebi las hezes del suelo no pensando que el moço se podia engañar, y yo luego cay en el suelo muerto, y el viejo bibe agora muy alegre; y como yo le oya este aconteçimiento reyme del suçeso como hazes agora tú. De lo qual Calidemes se afrontó y me dixo. ¿Ansi ries y vurlas del amigo, Menipo? yo le respondí ¡O Calidemes! ¿y ese aconteçimiento es para no reyr? ¿Pudose nunca a hombre dar pago tan justo como se dio a tí? Pero dime, el viejo Theodoro ¿qué dixo cuando te vio caer? El me respondio: marauillose quando ansi subito me vio morir, pero quando del paje supo el caso de hierro del vaso, tambien el se rió; yo le dixe: por çierto bien hizo, porque si aguardaras vn poco, ello se viniera a hazer conforme a tu deseo, y ansi pensando auentajarte atajastes el vibir y heredar. Y estando en esto luego llegó a hablarme Chyron, mi grande amigo, aquel que fue tenido por medio dios por su gran saber. Al qual en llegando le abraçé marauillandome, porque pense que le dexaua vibo acá, y él me dixo: ¿de qué te marauillas, Menipo? yo le dixe: de verte tan presto acá, que no pense que eras muerto. Dime Chiron ¿cómo fue tan subita tu muerte? y él me respondio: yo me maté porque tenia aborreçida la vida. Dixele: mucho deseo tengo de saber qué mal hallaste en la vida pues solo tú aborreçes lo que todos aman y grangean, y él me respondio: pues esto has de saber, Menipo, que avnque todo el popular vulgo tenga la vida del mundo por muy buena yo no la tengo simplemente por tal, mas antes la tengo por variable y de mucha miseria. Porque como yo tanto vibiesse en el mundo vsando tanto tiempo de las mesmas cosas, del sol, de la noche, del comer, del beber, del dormir, del desnudar, del vestir; oyr cada dia las mesmas horas del relox por orden reçiproco, inportunauan mis orejas en tanta manera que ya la aborreçia; y enhastiado de tanta frecuençia por hallarme cansado me quise acabar pensando venirme acá a descansar de tan inconportable trabajo. Porque en la verdad yo hallo que el deleyte ni descanso no consiste en gozar perpetuamente de las mesmas cosas, pero conuiene en tiempos vsar de la diuersidad y mudança dellas; yo le repliqué[832] pues dime ¡o sabio Chiron, ¿sientes te mejorado en esta vida que tienes en el infierno? El me respondio: avnque no mejore[833] no me tengo por muy agrauiado, Menipo, porque si acá reçibe tormento y pena el alma no me era menor tormento la importunidad que me daua el cuerpo por la necesidad que tenía de regalarle y sobrellenarle allá, y esta ventaja ay acá: la igualdad en que vibimos todos. Porque no ay pena a que se iguale la obligaçion que se tiene en el mundo a tenerse respecto entre sí los hombres. A los parientes, á los amigos, a los bezinos, a los perlados, a los prinçipes, reyes y señores. En conclusión, vniuersalmente vnos a otros. Acá siempre estamos en un ser, libertados de aquellas pesadumbres de allá. Y yo le dixe: mira, Chiron, pues eres sabio no te contradigas en lo que vna vez dixeres, porque es gran descuydo. Porque si tú dizes que dexaste el mundo porque te daua hastio vsar a la contina de las mesmas cosas, mucho más te enhastiarás aqui pues en las mesmas has de estar para siempre jamas. Respondiome: ansi lo veo yo agora por experiençia que me engañé, Menipo. Pero ya ¿qué quieres que haga? Y como le vi vençido por no le dar más miseria con mi importunidad le dixe: solo esto quiero, Chiron, que vibas contento con la suerte que posees, y en aquello prestes paçiençia que sin mayor mal euitar no se puede; y ansi desapareçio de ante mí aquella alma. Estauan por alli religiosos apostatas, falsos prophetas y diuinadores, zarlos, questores, y otra gran trulla de gente perdida. Estauan letrados, abogados, juezes, escribanos y offiçiales de audiençias y chançellerias. Vimos tanto que no ay juizio que te lo baste descreuir en particular. Basta que cuanto yo puedo te sé dezir que va tanta differençia de lo oyr a lo ver, como de la apariençia a la existençia; como de lo vibo a lo pintado; como de la sombra a lo real. En fin, quiero dezir, que con todas las fuerças humanas no se puede pintar con la lengua, ni encareçer tanto el dolor y miseria que padeçen alli los dañados[834] que en cantidad de vna muy pequeña hormiga, o grano de mixo se pueda sentir por ningun entendimiento quanto quiera que tenga la posible atençion. Sé dezir, que quando me huuiere mucho fatigado por dezir más no abré dicho vna minima parte de lo infinito que alli ay; y ansi vimos a deshora en vna alta roca vn alto y muy fuerte castillo de doblado muro que con gran continaçion no hazia sino ahumar,[835], donde nos dixeron habitar Luzifer, y ansi guiamos para allá; no hazian[836] demonios sino entrar y salir, que no pareçia sino casa de vna chançiller audiencia[837], ó de vniuersal contrataçion. Porque era tanta la multitud y concurso de demonios y almas que con gran dificultad podimos romper. Entramos vnas puertas de fino diamante a vn gran patio, donde en el fin de una gran distançia estaua vn gran trono que me pareçio ser edificado del fuerte y inuiolable marmol, donde estaua sentado Luzifer. Era vn gran demonio que en cantidad era muy mayor, más terrible, más feo y más espantoso que todos los otros sin comparaçion. Tenía vn gran çeptro de oro en la mano, y en la cabeça vna poderosa corona inperial, y todos le tenian gran obediençia. Pero tenía muy gruesas cadenas que con muy fuertes candados le atauan y amarrauan en la fuerça de aquel marmol del teatro donde estaua sentado, que mostraua en ningun tiempo se poder mouer de alli. Dizen que estos candados le echó Cristo quando entró aqui por los sanctos padres al tiempo de su resurreçion, y que entonçes le limitó el poder, porque antes de la muerte de Cristo todo el vniuerso tenía vsurpado Luzifer y a todos los hombres lleuaua al infierno para siempre jamas. Puestos alli ante el juez infernal auia tanta grita, tantas quexas, tantas demandas que no sabia a quál oyr: porque es aquel lugar natural vibienda de la confusion. Pero el Luzifer los mandó callar y dixeron unos ançianos: Señor, ya sabeis como está éste vuestro infierno muy cargado de presos que ya en él no pueden cauer, y la mayor fatiga que tenemos es con la gran muchedumbre de ricos canbiadores, vsureros; mercaderes, merchanes y renoueros, trapazeros que acá estan, que cada dia emos de atormentar: tanto que ya no lo podemos cumplir. Porque no ay genero de pecadores de que más vengan acá despues que crió Dios el mundo. Que ya sabeis que estos no se pueden saluar como Cristo lo auctorizó diziendo ser tan posible su saluaçion como es posible entrar vn camello por el ojo de vn aguja, que es harta inposibilidad. De manera que por esta sentençia desde que Dios crió el mundo hasta agora no viene otra gente más comun aca, y principalmente como en este caso de los ricos el mundo va de peor en peor, de cada dia vernan más. Porque agora vemos por experiençia que la cobdiçia de los hombres es en el mundo de cada dia mayor, y mayor sed por enrriquezer. Porque agora se casa vn mançebo çiudadano con mil ducados de docte, y viste y adorna a su muger con todos ellos, y luego toma las mejores casas que ay en su pueblo con la meytad de çenso por se acreditar, y haziendo entender que es rico con aquellas casas y familia, moços y mulas luego se haze canbiador de ferias, y con esto come y juega mejor, y luego no se ha de hallar la mercaderia sino en su casa: porque fiado, ó mohatrado, o cohechado, o relançado él lo ha de tener por tener con todos que entender, dar y tomar.
El ruan, la holanda, el angeo, la tapizeria y otras cosas quantas de mercaderia son, todas las ha de tener como quiera que a su casa puedan venir. En fin por negoçiar, por trapazar, por trampear todo lo ha de tener con cobdiçia que tiene de ser rico y ser estimado ante todos los otros. De manera que hallareis vn hombre solo que no ay mercaderia que no trate con esta sola intinçion; y ansi ninguno se escapa que no venga acá, y por yr el negoçio en esta manera puede venir tienpo que no podamos caber en el infierno, ni aya demonios que los basten atormentar. Porque cada qual quanto quiera que sea vilissimo xornalero cavador se presume enobleçer[838] con negoçios. Porque de cada dia se augmentan las vsuras, los cambios, las merchanerias, trampas, y engaños, trapazando ferias y alargandolas. En fin, señor, es grande su cobdiçia, en tanta manera que han hallado y inuentado maneras para se condenar que nosotros no las podemos entender. Por lo qual, señor, deueis suplicar a Dios os ensanche el infierno, o enbiadlos al mundo a purgar. Como Luzifer huuo[839] bien oydo este caso açerca del negoçio de los desuenturados ricos, considerando bien el hecho como conuenia publicó vna sentençia por la qual en effecto mandó que todas las almas de los ricos que de quatro mil años a esta parte estauan en el infierno fuessen lançadas en cuerpos de asnos y saliessen al mundo a servir a honbres pobres; y luego por esta sentençia fueron tomadas por los demonios infinito número de almas y lleuadas por diuersas prouinçias del mundo. En la Asia a los indos, hybernios, hyrcanos, batrianos, parthos, carmanios, persas, medos, babilones, Armenios, sauromatas, masagetas, capadoçes, frigios, lydos, syros y arabes. En Africa fueron lleuadas a los Egipçios, trogloditas, garamantes, etiopes, carthaginenses, numidianos[840] y masilienses. Y despues en toda la Europa fueron lleuadas a los sçithas, traçes, getas, maçedones, corinthos, albanos, sclauones, rosios, daçes, vngaros, tudescos, germanos, anglos, ytalos, galos y hyspanos. Y todas aquellas almas fueron lançadas en cuerpos de asnos y dadas en possession de pauperrissimos aguaderos, azacanes, recueros, tragineros y xornaleros miserables, los quales todos con muchos palos y poco mantenimiento los atormentan con graue carga, miseria y dolor; y luego como Luzifer huuo despachado este negoçio mirando por nosotros quiso proueer en nuestra petiçion. La qual leyda la bessó y puso sobre su cabeça, y mandó a Sathanas ansi la obedeçiesse como le era mandado por Dios; y como huuimos negoçiado despedimonos del Luzifer, y él mandó a Asmodel que era vn demonio ançiano y muy gran su pribado y familiar que nos sacasse del infierno sin rodeo alguno y nos pusiesse en el mundo donde residia entonçes el Consejo real. Lo qual hizo con gran diligençia, que al presente residia en Valladolid. Y vn dia de mañana procuramos presentar la petiçion en el Consejo de la Inquisiçion de su magestad y vista por los del Consejo nos respondieron que se veria y proueeria lo neçesario y que conueniesse; y andando por algunos de aquellos señores por hablarlos en sus casas nos dezian que era escusado esperar prouision, porque hallauan que si quitassen estas superfluidades de las sçiençias no se podria el mundo conseruar, porque los sabios y maestros no ternian que enseñar, y por el consiguiente no podrian ganar de comer.