[974] G., todo el lugar.
[975] G., Dime, gallo, en el entretanto que estas cosas pasauan, ¿que pensauas tú?
[976] G., cosas se çelebrauan pensaua yo otras muchas.
[977] G., alta.
[978] G., letras.
[979] G., ellas.
ARGUMENTO
DEL DEÇIMO OCTAUO CANTO DEL GALLO
En el deçimo octauo canto o sueño que se sigue el auctor muestra los grandes daños que en el mundo se siguen por faltar la verdad[981] de entre los hombres.
Miçilo.—Pues por tu buena ventura, gallo, o Pithagoras, o como más te quisieres llamar, de todas las cosas tienes esperiençia que en el çielo y en la tierra pueden aconteçer agora: yo deseo mucho de ti saber me declares vna admirable dubda que grauemente atormenta mi spiritu sin poder hallar quién me satisfaga con bastante respuesta. ¿De dónde prouiene en algunos vna insaçiable cobdiçia de mentir en quanto hablan, en tanta manera que a sí mesmos con sumo deleyte se saborean, como sepan que todo es vanidad quanto dizen, y con suma efficaçia tienen en atençion los animos de los oyentes?
Gallo.—Muchas cosas son ¡o Micilo! las que fuerçan algunas vezes los hombres a mentir. Como es en los belicosos y hombres de guerra se tiene por ardid saber con mentira engañar al enemigo, como en esta arte fue muy sagaz y industrioso Ulises; y tanbien lo vsan los cobdiçiosos de riquezas y honrras mundanas por vender sus mercaderias y auentajarse en sus contrataçiones. Pero avnque todo esto sea ansi te ruego me digas la ocasion que a saberlo te mueue?