Miçilo.—Todo eso se sufre que me has dicho por ofreçerse en esos casos intereses que a mentir os[982] mueue. Pero donde no se les ofreçe interes de más que satisfazer[983] su apetito, ¿de dónde les viene la inclinaçion a tan nefando y odioso viçio? Que ay hombres que en ninguna cosa ponen más arte, cuydado y industria que en mentir sin algun interes como al presente te quiero contar. Bien conoçes a Demophon nuestro vezino.
Gallo.—¿Es este rico que está en nuestra vezindad?
Miçilo.—Ese mesmo. Ya sabes que abrá ocho dias que se le murio su muger. Pues a esta causa por ser mi vezino y amigo que sienpre me combidó a sus çenas y çelebridades, quisele yr la noche passada a visitar y consolar en su viudez.
Gallo.—Antes auias de dezir[984] a le dar la buena pro haga.
Miçilo.—Pues auianme dicho que con el gran pessar que tenía de la muerte de su muger estaua enfermo, y ansi le hallé en la cama muy afligido y llorando, y como yo entré y le saludé me reçibio con alguna liberalidad mandandome sentar en vna silla que tenía muy cerca de sí, y despues que le vbe dicho aquellas palabras que se suelen dezir en el comun: señor, pessame de la muerte de vuestra muger y de vuestro mal; començele a inportunar me dixesse qué era la causa que de nueuo le hazia verter lagrimas auiendo ya algunos dias que se le auia muerto la muger. A lo qual me respondio, que no se le ofreçia cosa que más nueua le fuesse que auersele muerto la muger, su compañera la que él tanto amó[985] en esta vida y de que tanto se deuia perpetuamente acordar[986], y dixome que estando alli en su cama solo la noche passada en consideraçion de la[987] soledad y miseria que le quedaua sin su[988] amada Feliçia, que ansi se llamaua su muger, pessandole mucho por auerla desgraçiado[989] poco antes de su muerte[990], porque rogandole ella que le renouasse çiertas joyas de oro y faldrillas que ella tenía de[991] otro tiempo, no lo auia hecho, y que estando muy apesarado pensando en esto, por no le auer complazido le apareçio Feliçia increpandoles porque auiendole sido en todo muy cunplido y liberal, auia sido muy corto en lo que más hazia[992] a su honrra, porque en su entierro y obsequias no la auian acompañado el cabildo mayor y cantores con musica, y porque no la auian tañido las campanas con solenidad, que llaman enpino, y que la lleuaron al tenplo en vnas comunes andas auiendola de lleuar en ataud; y otras cosas dixo del paño que ençima de si lleuaua[993], si era de brocado, luto o seda. Lo qual todo pareçiendome muy grandes disparates y liuiandades me reí diziendo que se consolasse mucho, que buen remedio tenía tornando de nueuo a hazer las obsequias; y por pareçerle que yo no lo creya lo trabajó apoyar con grandes juramentos, y por que via que mientra él más juraua yo menos le creya, se leuantó en camisa de la cama y se abajó inclinado de rodillas en el suelo señalándome con el dedo las señales de sus pies que alli auia dexado y imprimido, y estaua todo el suelo tan llano y tan igual que no se hallara vn cabello de differençia aunque tuuierades ojos de linçe; y ansi por me persuadir su sueño se tornó a la cama donde sentado y mandándose encorporar de[994] almohadas que le tuuiessen proçedio en cosas tan monstruosas y tan sin orden acerca de su sueño y vision, y en loor de su mujer que no huviera[995] en el mundo tan vano juizio que las creyera[996], hasta que quebrada la cabeça de le oyr[997] me despedi dél y me vine[998] acostar.
Gallo.—Verdad es ¡o, Miçilo! que esas cosas que Demophon ay te conto no son de creer de razonable juizio, porque ya te he dicho lo que en la buelta de las almas de los defuntos ay[999]. Pero mira bien no incurras tú en vn genero de incredulidad que tienen algunos hombres, que ninguna cosa les dizen por façil y comun que sea que la quieran creer; pero marauillandose de todo, se espantan y santiguan y todo dizen que es mentira y monstruosidad. Lo qual todo es argumento de poca esperiençia y saber. Porque como no han visto nada, ni han leydo nada, qualquiera cosa que de nueuo vean les pareçe ser hecho[1000] por arte de encantamiento o embaymiento, y por el semejante, qualquiera cosa que de nueuo oyan y[1001] les digan se encogen, espantan y admiran, y tienen por aueriguado que la fingen siendo mentira por vurlar dellos y los engañar. Pero los sabios, los que todo lo han visto, los que todo lo han leydo, todo lo menospreçian, todo lo tienen en poco, y ansi passando adelante lo rien y mofan y tachan y reprehenden, mostrando auer ellos visto mucho más sin comparaçion. Ansi agora tú considera que no es peor estremo, no creer nada, que creerlo todo, y piensa que ninguna cosa puede imaginar el entendimiento humano que no pueda ser, y que marauilla es que todo lo que puede ser, sea de hecho ya y acontezca. Pues ansi agora yo, Miçilo, me temo si no quieres creer cosa de quantas hasta agora te he dicho, y pienses y sospeches que todo ha sido mentira y fingido por te dar passamiento, y ansi creo que menos creras vn admirable aconteçimiento que agora te queria contar, porque junto con lo que hasta aqui te he contado exçede en admiraçion sin comparaçion alguna a lo que Demophon tu vezino te persuadio auer visto.
Miçilo.—Mira, gallo, que entendido tengo que todas las cosas verdaderas que se dizen si bien se quieren mirar muestran en sí vna verisimilitud que fuerçan al entendimiento humano a las creer; porque luego representan y reluze en ellas aquella deidad de la verdad que tienen en sí, y después desto tiene gran fuerça la auctoridad del que las dize, en tanta manera que avn la mesma mentira es tenida por verdad. Ansi que por todas estas razones soy forçado a que lo que tú dixeres te aya yo de creer; por lo qual, di, yo te ruego, con seguridad y confiança, que ninguna cosa que tú dixeres dubdaré, prinçipalmente que no ay marauilla alguna que me marauille despues que vi a tí siendo gallo hablar nuestra lengua; por lo qual me persuades a creer que tengas alguna deydad de beatitud, y que por esta no podras mentir.
Gallo.—Por cierto yo queria çesar ¡o Miçilo! de mi narraçion por auerla interrumpido con alguna señal de dubda. Dexaras en verdad de gozar de la más alta y más feliçissima historia que nunca hasta agora ingenio de historiador ha[1002] escripto, y prinçipalmente por narrartela yo que soy el que la passé. Pero por la seguridad que al credito y fe me tienes dada quiero proçeder, porque no quiero pribarte del gusto y deleyte admirable que en oyrla gozarás, y verás despues que la ayas oydo de quanto sabor te pribarás si por ignorar antes lo que era menos preçiaras de lo oyr, y conoçerás quanto amigo te soy y buen apaniguado y familiar, pues no estimando la injuria que me hazias con tu dubdar te comunico tan gran beatitud. Por tanto prestame atençion, que oy verás quan elegante rectorico soy. Tú sabras, que en vn tiempo siendo mançebo y cobdiçioso de ver, vino nueua en Castilla que se auian ganado en las partes oçidentales aquellas grandes tierras de la Nueua España[1003] que nueuamente ganó aquel animoso marques del Valle, Cortés, y por satisfazer en alguna manera el insaçiable animo de mi deseo que tenía de ver tierras y cosas nueuas determinéme de enbarcar, y auenturarme a esta nauegaçion, y ansi en este mesmo deseo me fue para la çiudad y ysla de Caliz donde se hazia el flete mas conueniente y natural para semejante xornada; y llegado alli[1004] hallé diez conpañeros que con el mesmo affecto y voluntad eran venidos alli, y como en aquella çiudad venian muchos de aquella nueua tierra y nos dezian cosas de admiraçion, creçianos mas el apetito de caminar. Deziannos el natural de las gentes, las costumbres, atauio y dispusiçion; la diuersidad de los animales, aues, frutas y mantenimientos y tierra. Era tan admirable lo que nos dezian juntamente con lo que nos mostrauan los que de allá venian que no nos podiamos contener[1005], y ansi juntandonos veynte compañeros todos mançebos y de vna edad, hecho pacto entre nosotros inuiolable de nunca nos faltar, y çelebradas las çerimonias de la[1006] amistad con juramento solene fletamos vn nauio vezcayno velero y ligero, todos de bolsa comun, y con prospero tiempo partimos vn dia del puerto, encomendados a Dios, y ansi nos continuó siete dias siguientes hasta que se nos descubrieron las yslas fortunadas que llaman de Canaria. Donde tomado refresco[1007] despues de vista la tierra, con prospero tiempo[1008] tornamos a salir de alli y caminando por el mar al terçero dia de nuestro camino dos horas salido el sol haziendo claro y sereno el çielo dixeron los pilotos ver vna ysla de la qual no tenian notiçia ni la podian conoçer, de que estauan admirados y confusos por no se saber determinar, poniendonos en gran temor ansi a deshora, admirauanse más turbados de ver que la ysla caminaua más veniendo ella azia[1009] nosotros que caminauamos nosotros para ella. En fin en breue tiempo nos venimos tanto juntando que venimos a conoçer que aquella que antes nos pareçia ysla era vn fiero y terrible animal. Conoçimos ser vna vallena de grandeza increyble, que en sola la frente con un pedaço del çerro que se nos descubria sobre las aguas del mar juzgauamos auer quatro millas. Venia contra nosotros abierta la boca soplando muy fiera y espantosamente que a diez millas haçia retener el nauio con la furia de la ola que ella arroxaua de sí; de manera que viniendo ella de la parte del poniente, y caminando nosotros con prospero leuante nos forçaua calmar, y avn boluer atras el camino. Venia desde lexos espumando y turbando el mar con gran alteraçion; ya que estuuimos más çerca que alcançauamos[1010] a verla más en particular pareçiansele los dientes tan terribles cada vno como vna montaña[1011] de hechura de grandes palas; blancos como el fino marfil. Venimos adelante a juzgar por la grandeza que se nos mostró sobre las aguas, ser de longura de dos mil leguas. Pues como nos vimos ya en sus manos y que no le podiamos huyr[1012] començamonos a abraçar entre los compañeros, y a darnos las manos con grandes lagrimas y alarido, porque viamos el fin de nuestra vida y compañia estar en aquel punto sin remedio alguno, y ansi dando ella un terrible empujon por el agua adelante y abriendo la boca nos tragó tan sin embaraço ni estorbo de dientes ni paladar que sin tocar en parte alguna con gauia, velas, xarçia y muniçion y obras muertas fuemos colados y sorbidos por la garganta de aquel monstruoso pez sin lision alguna del nauio hasta llegar a lo muy espaçioso del estomago, donde auia vnos campos en que cupieran otras veynte mil; y como el nauio encalló quedamos espantados de tan admirable suçeso sin pensar qué podia ser, y avnque luego estuuimos algo obscuros porque cerró el paladar para nos tragar, pero despues que nos tuuo dentro y se sosego traya abierta la boca a la contina, de manera que por alli nos entraua bastante luz, y con el ayre de su contino resolgar nos entretenia el viuir a mucho descanso y plazer. Pareçiome que ya que no quiso mi ventura que yo fuesse á las Indias por ver allá, que era esta conuenible comutaçion, pues fortuna nos forçaua en aquella carçel a ver y gustar de admirables cosas que te contaré; y mirando alrededor vimos muy grandes y espaciosos campos de frescas fuentes y arboledas de diuersas y muy suaves flores y frutas, y ansi todos saltamos en tierra por gustar y ver aquellas estançias tan admirables. Començamos a comer de aquellas frutas y a beuer de aquellas aguas alegres y delicadas[1013] que nos fue muy suaue refeçion. Estauan por alli infinitos pedaços de hombres, piernas, calaberas y huesos, y muchas espinas y costillas de terribles peçes y[1014] pescados, y otros enteros que nos empidian el andar. Auia tablas, maderos de nauios, ancoras, gauias, masteles, xarçia, artilleria y muniçion, que tragaua aquella fiera vestia por se mantener[1015]. Pero salidos adelante de aquella entrada a vn grande espaçio que alcançamos a ver desde vn alto monte más de quinientas leguas de donde atalayamos[1016] grandes llanos y campos muy fertiles, abundantes y hermosos. Auia muchas aues muy hermosas y graçiosas, de diuersos colores adornadas en sus plumas que eran de graçioso parecer. Auia aguilas, garças, papagayos, sirgueros, ruyseñores y otras differençias espeçies y generos de[1017] aues de mucha hermosura. Pues proueyendo que algunos compañeros que[1018] quedasen en[1019] la guarda del nauio, les sacamos fuego del pedernal y dexamos les mantenimiento de aquellos manjares y carnes que trayamos de nuestra prouision y matalotaje; y ansi escogidos algunos compañeros nos salimos a descubrir la tierra[1020]. Discurriendo pues por aquella deleytosos y fertilissimos campos[1021] al fin de dos dias, casi al puesto del sol, desçendiendo de vna alta montaña a vn valle de mucha arboleda, llegamos a vn rio que con mucha abundançia y frequençia corria vino muy suave; tan hondo y tan caudaloso que por muchas partes podian nauegar muy gruesos nauios. Del qual començamos a beuer y a gustar, y algunos de nuestros compañeros se començaron de la beuida a vençer y se nos quedauan dormidos por alli que no los podiamos lleuar. Todas las riberas de aquel suaue y graçioso rio estan[1022] llenas de muy grandes y fertilissimas çepas cargadas de muy copiosas vides con sus pampanos y raçimos muy sabrosos y de gran gusto; de que[1023] començamos a cortar y comer; y tenian algunas de aquellas çepas figura y imagen de mugeres que hablando en nuestra lengua natural nos convidauan con agraçiadas palabras a comer dellas, prometiendonos mucho dulçor. Pero a todos aquellos que conuençidos de sus ruegos y halagos llegauan a gustar de su fruto los dormian y prendian alli, que no eran libres para se mouer y las dexar, ni los podiamos arrancar de alli. Destas, de su frecuente emanar[1024] destilaua vn continuo liquor que hazia yr al rio muy caudaloso. Aqui en esta ribera hallamos vn padron de piedra de dos estados alto sobre la tierra, en la qual estauan vnas letras griegas escriptas que mostrauan ser de gran antiguedad, que nos significauan[1025] auer sido este el peregrinaje de Bacho. Passado este graçioso rio por algunas partes que se podia vadear, y subida vna pequeña cuesta que ponia differençia entre este valle de Bacho, desçendimos á otro no menos deleyte[1026] y de gran sabor. De cuyo gusto y dulçor nos pareçia beuer aquella beuida que dezian los hombres antiguos ser de los dioses por su grande y admirable gusto, que llamauan nectar[1027] y ambrosía. Este tenia vna prodigiosa virtud de su naturaleza; que si alguno escapado del rio de Bacho pudiesse llegar a beuer deste licor era marauillosamente consolado y sano de su embriaguez, y era restituido en su entero y primero juizio, y avn mejorado sin comparaçion. Aqui beuimos hasta hartar, y boluimos por los compañeros y quál a braço, quál acuestas y quál por su pie los traymos[1028] alli, y sanos caminamos con mucho plazer. No lexos desta suaue y salutifera ribera vimos salir humo, y mirando más con atençion vimos que se descubrian vnas caserias pobres y pajizas, de lo qual nos alegramos mucho por uer si habitaua por alli alguna gente como nosotros con que en aquella prision y mazmorra nos pudiessemos entender y consolar. Porque en la verdad nos pareçia ser aquello vna cosa fantaseada, o de sueño, o que por el rasgo nos la descriuia algun delicado[1029] pintor. Pues con esta agonia que por muchos dias nos hazia andar sin comer y[1030] beuer sin nos defatigar, llegamos çerca de aquellas casas, y luego en la entrada hallamos vna vieja de edad increyble, porque en rostro, meneo y color lo monstró ser ansi. Estaua sentada entre dos muy perenales fuentes, de la vna de las quales manaua vn muy abundante caño de miel, y de la otra mano corria otro caño muy fertil y gruesso de leche muy cristalino. Las quales dos fuentes bajadas a un vallico que estaua junto alli se juntauan[1031] y hazian ambas el[1032] un rio caudal. Estaua la dueña ançiana con vna vara en la mano, con la qual con gran descuydo heria en la fuente que tenia a su mano derecha que corria leche, y a cada golpe hazia vnas campanillas, las cuales corriendo por el arroyo adelante se hazian muy hermosos requesones, nazulas, natas y quesos como ruedas de molino. Los quales todos quando llegauan por el arroyo abajo donde se juntauan con[1033] la fuente del miel se hazian de tanto gusto y sabor que no se puede encareçer. Auia en este rio peçes de diuersas formas que sabian a la[1034] miel y leche; y como nosotros la vimos espantamonos por pareçernos vna prodigiosa vision y ella por el semejante en vernos como vista subita y no acostumbrada se paró. Pues quando boluimos en nosotros, y con esfuerço cobramos el huelgo que con el espanto auiamos perdido, la saludamos con mucha humildad, dubdosos si nos entendiesse la manera de nuestra lengua, y ella luego con apazible semblante dando a entender que nos conoçia por conaturales en patria y[1035] naturaleza nos correspondio con la mesma salutaçion, y luego nos preguntó; dezid hijos[1036] ¿quien soys vosotros? ¿Acaso soys naçidos del mar o soys naturales de la tierra como nosotras? A la qual yo respondi: señora, nosotros hombres somos, naçidos en la tierra, y agora çerrados por infortunio en el mar, encarçelados por nuestra desuentura en esta monstruosa vestia, dubdosos donde nuestra ventura nos lleuará; y avnque nos pareçe que viuimos, creemos que somos muertos; y agora salimos por estos campos por ver quien habitaua por aqui, y ha querido Dios que os encontrassemos para nos consolar, y que viesemos no ser nosotros solos los encarçelados aqui; y ya que nuestra buena uentura acá nos aportó, comunicanos tu buena naturaleza y quál hado te metio aqui[1037]; y si de alguna parte de diuinidad eres comunicada prophetizanos nuestra buena, o mala uentura: porque preuenidos nos haga menor mal. Respondió la buena dueña: ninguna cosa os diré hasta que en mi casa entreis, porque veo que venis fatigados. Sentaros eis y comereis, que vna hija mia donzella hermosa que aqui tengo os lo guisará y aparejará; y como eramos todos moços y nos habló de hija donzella y de comer, todos nos regoçijamos en el coraçon, y ansi entrando dixo la buena vieja[1038] con vna boz algo alta quanto bastaua su natural: hija, sal acá, apareja a esta buena gente de comer. Luego como entramos y nos sentamos en vnos poyos que estauan por alli salio vna donzella de la más bella hermosura y dispusiçion que nunca naturaleza humana crió. La qual avnque debajo de paños y vestidos pobres y desarrapados representaua çelestial diuinidad[1039], porque por los ojos, rostro, boca y frente echaua vn resplandor que a mirarla no nos podiamos sufrir, porque nos heria con vnos rayos de mayor fuerça que los del sol y[1040] como tocaua[1041] el alma eramos ansi como pauesa abrasados: y rendidos nos prostramos a la adorar. Pero ella haziendonos muestra con la mano, con vna diuina magestad nos apartaua de si, y mandandonos asentar con vna presta diligençia nos puso vbas y otras frutas muchas y muy suaues, y de vnos muy sabrosos peçes; de que perdido[1042] el miedo que por la reuerençia teniamos a tan alta magestad comimos y beuimos de vn preçioso vino quanto nos fue menester; y despues que se leuantó la mesa y la vieja nos vio sosegados començo a regoçijarnos y a demandarnos le contassemos nuestro camino y suçeso; y yo como vi que todos mis conpañeros callauan y me dexauan la mano en el hablar la conté muy por orden[1043] nuestro deseo y cobdiçia con que viuiamos muchos años en la tierra, y nuestra junta y conjuraçion hasta el estado en que estauamos alli, y despues le dixe; agora tú, madre bienauenturada, te suplicamos nos digas si es sueño esto que vemos; quién soys vosotras y cómo entrastes aqui. Ella nos dixo con vna alhagueña humildad que de contentarnos tenía deseo[1044]. O huespedes y hijos amados, todos pareçe que traemos[1045] la mesma fortuna, pues por juizio y voluntad de Dios somos laçados aqui, avnque por differentes[1046] ocasiones como oyreis. Sabed que yo soy la bondad si la aueis oydo dezir por allá; que me crió Dios en la eternidad de su sér, y esta mi hija es la verdad que yo engendré, hermosa, graçiosa, apazible y afable, parienta muy cercana del mesmo Dios, que de su cogeta a ninguno desgraçió[1047], ni desabrio si primero me quisiessen[1048] a mi. Embionos Dios del çielo al mundo siendo naçidas allá, y todos los que me reçeuian a mí no la podian a ella desechar, pero amada y querida la abraçauan[1049], como a sí, y ansi moramos entre los primeros hombres en las casas de los prinçipes y reyes y señores que con nosotras gouernauan y regian sus republicas en paz, quietud y prosperidad. Ni auia maliçia, cobdiçia, ni poquedad que a engaño tuuiesse muestra. Andauamos muy regaladas, sobrelleuadas y tenidas de los hombres; el que más nos podia hospedar y tener[1050] en su casa se tenía por más rico, más poderoso y más valeroso. Andauamos vestidas y adornadas de preciosas joyas y muy alto brocado. No entrauamos en casa donde no nos diessen[1051] de comer y beuer hasta hartar, y pessauales porque no reçibiamos más; tanto era su buen deseo de nos tener. Topauamos cada dia a la riqueza y a la mentira por las calles por los lodos arrastradas, baldonadas y escarneçidas; que todos los hombres por la mayor parte por nuestra deuocion y amistad las gritauan y corrian y las echauan de su conuersaçion y compañia como a enemigas de su contento y prosperidad. De lo qual estas dos falsarias y malas compañeras reçebian grande injuria y vituperio, y con rabia muy canina vuscauan los medios posibles para se satisfazer. Juntauanse cada dia en consulta ambas y echauanse a pensar y tratar qualesquiera caminos faboreçiendose de muchos amigos que avn trayan entre los hombres encubiertos y solapados que no osauan pareçer de verguença de nuestros amigos. Estas malditas bastaron en tiempo a juntar gran parte de gentes que por industria de la cobdiçia[1052] los persuadieron yr a descubrir aquellas tierras de las Indias, Nueva España, Florida y Perú, donde vosotros dezis que yuades caminando, de donde tanto tesoro salio. Y estas se las enseñaron y guiaron, dandoles despues industria ayuda y fabor como pudiessen en estas tierras traer grandes tesoros[1053] de oro y de plata y joyas preçiosas que estauan tenidas en menos preçio allá[1054]. Estas peruersas dueñas los forçaron a aquel trabajo teniendo por aueriguado que estos tesoros les serian bastante medio para entretener su opinion y desarraigarnos del comun conçibimiento de los honbres, en que estauamos nosotras enseñoreadas hasta alli[1055]; y ansi fue, que como fueron aquellos honbres que ellas enbiaron en aquellas partes y començaran a enbiar tesoros de grande admiraçion, luego començaron todos a gustar y a tener[1056] grandes rentas y hazienda, y ansi andando estas dos falsas hermanas con aquella parienta casi de casa en casa les hizieron a todos entender que no auia otra nobleza, ni otra feliçidad, ni otra bondad sino tener[1057], y que el que no tenía riqueza[1058] en su casa[1059] era ruyn y vil, y ansi se fueron todos corrompiendo y depravando en tanta manera que no se hablaua ni se trataua otra cosa en particular ni en comun; ya desdichadas de nosotras no teniamos donde entrar[1060] ni de quién nos faborezer. Ninguno nos conoçia, ni amparaua, ni reçebia, y ansi andauamos a sombra de texados aguardando a que fuesse de noche para salir a reconoçer amigos, no osando salir de dia, porque nos auian auisado algunos que andauan estas dos traydoras vuscandonos con gran conpañia para nos afrontar do quiera que nos topassen; prinçipalmente si fuesse en lugar solo y sin testigos; y ansi nosotras madre y hija nos fuemos a quexar a los señores del Consejo Real del Emperador, diziendo que estas falsarias se auian entremetido en la republica muy en daño y corruptela della, y porque a la sazon estauan consultando açerca de remediar la gran carestia que auia en todas las cosas del reyno les mostramos con argumentos muy claros y infalibles, como era la[1061] causa auernos echado todos de si, la bondad y verdad madre y hija, y auerse entremetido estas dos[1062] peruersas hermanas riqueza y mentira, y la cobdiçia las quales dos si se tornaua a expeler[1063] nos ofreçiamos y obligauamos de boluer todas las cosas a su primero valor y antiguo, y que en otra manera auia de yr[1064] de peor en peor, y nos quexamos que nos amenaçauan que nos auian de matar; porque ansi eramos auisadas, que con sus amigos y aliados que eran ya muchos nos andauan a vuscar[1065] procurando de nos auer; y los Señores del Consejo nos oyeron muy bien y se apiadaron de nuestra miseria y fortuna y nos mandaron dar carta de amparo y dixeron que diessemos informaçion cómo aquellas nos andauan a vuscar para nos afrontar y que harian justizia; y con esto nos salimos del Consejo, y yendo por vna ronda pensando yr más seguras por no nos encontrar con nuestras enemigas[1066], fuemos espiadas y salen a nosotras en medio de aquella ronda y tomannos por los cabellos a ambas a dos y traxieronnos por el polvo y lodo gran rato arrastrando y dieronnos todos quantos en su compañia lleuauan muchas coçes, puñadas y bofetadas, y por ruyn se tenía el que por lo menos no lleuaua vn pedaço de la ropa en las manos. En fin nos dexaron con pensamiento que no podiamos viuir[1067], y ansi como de sus manos nos vimos sueltas, cogiendo nuestros andrajos, cubriendonos lo más honestamente que pudimos nos salimos de la çiudad, no curando de informar á justiçias, temiendonos que en el entretanto que informauamos nos tornarian a encontrar, y nos acabarian aquellas maluadas las vidas; y ansi pensando que como en aquellas tierras de la Nueua España[1068] quedauan sin aquellos tesoros, y las gentes eran simples y nueuas en la religion, que nos acogerian allá; enuarcamos en vna nao, y agora pareçenos que porque[1069] no nos quiere reçebir[1070] nos ha tomado en si el mar, y ha echado esta vestia que tragandonos nos tenga presas aqui rotas y despedaçadas como veys. Maravillados[1071] deste aconteçimiento las pregunté como era posible ser en tan breue tienpo desanparadas de sus amigos que en toda la çiudad ni en otros pueblos comarcanos no hallassen de quién se amparar y socorrer. A lo qual la hija sospirando, como acordandose de la fatiga y miseria en que en aquel tienpo se vióO huesped dichoso! si el coraçon me sufriesse a te contar en particular la prueba que de nuestros amigos hize, admirarte has de ver las fuerças que tuuieron aquellas maluadas: temome que acordandome de tan grande injuria fenezca yo oy. Tu sabras que entre todos mis amigos yo tenia vn sabio y ançiano juez, el qual engañado por estas maluadas y aborreçiendome a mi, por augmentar en gran cantidad su hacienda torçia de cada dia las leyes, peruertiendo todo el derecho canonico y çeuil; y porque vn dia se lo dixe, dandome un enpujon por me echar de si me metio la vara por vn ojo que casi me lo sacó: y mi madre me le restituyó a su lugar[1072]; y porque a vn escriuano que estaua[1073] ante él la dixe que passaua el arançel me respondio que sino reçibiesse más por las escripturas de lo que disponian los Reyes que[1074] no ganaria para çapatos, ni avn para pan; y porque le dixe que porqué interlineaua los contratos, enojandose me tiró con la pluma vn tildon por el rostro que me hizo esta señal que ves aqui que tardó vn mes en se me sanar; y de alli me fue a casa de vn mercader y demandéle me diesse vn poco de paño de que me vestir, y él luego me lo puso en el mostrador, en el qual, avnque de mi naturaleza yo tenía ojos más perspicaces que de linçe, no le podia ver, y rogandole que me diesse vn poco de más luz se enojó. Demandéle el preçio rogandole que tuuiesse respecto a nuestra amistad, y luego me mostró vn papel que con gran juramento juró[1075] ser aquel el verdadero valor y coste que le tenía, y que por nuestra amistad lo pagasse por alli; y yo afirmé ser aquellos lexos de mí, y porque no me entendio esta palabra que le dixe me preguntó qué dezia. Al qual ya repliqué que aquel creya yo ser el coste, cargando cada vara de aquel paño quantas gallinas y pasteles, vino, puterías y juegos y desordenes en la feria y por el camino auian él y sus criados pasado quando fueron por ello[1076].
Miçilo.—Y lo mesmo es en todos quantos offiçios ay en la republica; que no hay quien supla las costas comer y beber, juegos y puterias de los offiçiales, en la feria y do quiera que estan; y halo de pagar el que dellos va a comprar.
Gallo.—De lo qual reçibio tanta injuria y yra que tomando de vna vara con que medir en la tienda me dio vn palo en esta[1077] cabeça que me descalabró muy[1078] mal, y despues tendida en el suelo me dio más de mil; que si no fuera por gentes que passaron[1079] que me libraron de sus manos me acabara la vida con su rabiosa furia; con que avn juraua que se lo auia de pagar si me pudiesse auer, por lo qual no osé aportar mas allá[1080]. De alli me lleuó mi madre a vn çirujano, al qual rogo con gran piedad que me curasse y él le dixo que mirasse que le auia de pagar, porque la cura seria larga y tenia hijos y muger que mantener, y porque no teniamos qué le dar, mi madre me lo vntó con un poco de açeyte rosado, y en dos dias se me sanó. Fueme por todos aquellos que hasta entonçes yo auia tenido en mi familiaridad, y hallé los tan mudados que ya casi no los conoçia sino por el nonbre, porque auia muchos que yo tenia en mi amistad que eran armeros, malleros, lançeros, espeçieros, y en otros generos de offiçios llanos y humildes contentos con poco, que no se queria apartar del regaço de mi madre y mio, vnidos comigo; los quales agora aquellas dos falsas hermanas[1081] los tenian encantados, locos, soberuios y muy fuera de sí, muy sublimados en grandes riquezas de canbios y mercaderias y puestos ya en grandes honrras de regimientos con hidalguias fingidas y compuestas ocupados en exerçicios de caualleros, de[1082] justas y juegos de cañas, gastando con gran prodigalidad la hazienda y sudor de los pobres miserables. Estos en tanta manera se estrañaron de mí que no los osé hablar, porque acaso ayrados no me hiriessen y uituperassen como auian hecho los otros: y porque pareçe que los eclesiásticos auian de permaneçer en la verdadera religion y que me acogerian me fue a la iglesia mayor donde concurren los clerigos y saçerdotes[1083] donde solia yo tener muchos amigos; y andando por ella a vuscar clerigos no hallé sino grandes cuadrillas y compañias de monas o ximios que me espantaron. Los quales con sus roquetes, sobrepellizes y capas de coro andauan por alli cantando en derredor[1084]. Marauillauame de uer[1085] vnos tan graçiosos animalejos criados en la montaña imitar[1086] todos los offiçios y exerçiçios de saçerdotes tan al proprio y natural a lo menos en lo exterior; y viniendo a mirarlos debajo de aquellos vestidos eclesiasticos y ornamentos benditos descubrian el vello, golosina, latroçinio, cocar y mofar, rustiçidad y fiereza que tienen puestos en su libertad en el campo[1087].