Acordéme auer leydo de aquel rey de Egipto, de quien escriuen los historiadores[1088] que quiso enseñar a dançar vna quadrilla de ximios y monas, vestidos todos de grana, por ser animal que más contra haze los exerçiçios del honbre; y andando vn dia metidos todos en su dança, que las traya el maestro ante el Rey, se allegó a lo ver vn philosopho y echó vnas nuezes en medio del corro y dança; y como conoçieron los ximios ser la fruta y golosina, desanparando el teatro, maestro y Rey, se dieron a tomar de la fruta[1089] y mordiendo y arañando a todos los que en el espectaculo estavan, rasgando sus vestidos echaron a huyr a la montaña, y avn yo no lo pude creer que aquellos eran verdaderos ximios y monas si no me llegara a vno que representó mas sanctidad y dignidad al qual tentandole con la tenta en lo interior, rogandole que pues era saçerdote y me pareçia más religioso, me dixesse vna missa por mis defuntos, y pusele la pitança en la mano, y él muy hinchado me dio con el dinero en los ojos diziendo que él no dezia misa, que era vn arçediano, que no queria mi pitança; que sin dezir misa en todo el año passaua y se mantenia él y vna gran trulla de honbres y mugeres que traya en su casa[1090]; y como yo le oy aquello no pude disimular tan barbaro genero de ypocresia y soberuia, viendo que siendo mona representara vna persona tan digna y tan reuerenda en la iglesia de Dios[1091]. Acordeme de aquel asno cumano, el qual viendose vn dia vestido de vna piel de leon, queria pareçer leon asombrando con grandes roznidos a todos, hasta que vino vno de aquellos cumanos que con vn gran leño nudoso le hirio tan fuertemente que reprehendiendole con palabras le desengañó y le hizo[1092] entender que era asno y no leon, y ansi le abajó su soberuia y locura; y ansi yo no me pude contener que no le dixesse: Pues señor ¿el arçedianazgo depone el saçerdoçio que no podeis[1093] dezir missa? y él se enojó tanto que me conuino huyr de la iglesia, porque ya miraua por sus criados que me hiriessen. En estos y semejantes cuentos nos estuuimos gran parte del dia hasta que su madre le mandó que no proçediesse adelante porque reçebia dello mucha pena; y yo enamorado della me ofreçí a su perpetuo seruiçio pareçiendome que en el mundo no auia cosa más perfeta que desear, y ansi pense si querria, por viuir en aquella soledad y prision darseme por muger; pero no me atreui hasta mirarlo mejor. Salimonos luego[1094] todos en su compañia por aquellos campos, fuentes y praderias por tomar solaz, porque eran aquellas estançias llenas de todo gusto y deleyte. No auia por alli planta alguna que no fuesse de dulçura admirable por ser regadas por aquellas dos fuentes de leche y miel. En esta conuersaçion y compañia nos tuuieron muchos dias muy a nuestro contento, y acordandonos de nuestros conpañeros que dexamos en el nauio pensamos que sería bueno yrlos a vuscar y traerlos a aquella deleytosa estançia, porque gozassen de tanta gloria, y ansi demandando licençia a la madre y hija guiandonos como por señas al camino boluimos por los visitar, prometiendo boluernos luego para ellas[1095] y ansi començamos a caminar, y passando aquellos dulçes y sabrosos rios venimos al de Bacho, el qual passado[1096] por los vados, hallamos ya casi por moradores naturales a nuestros conpañeros, casados con aquellas çepas que dixe estar por aquellas riberas, que tenian figura y natural de mugeres: de las quales no los podimos desapegar sin gran dificultad y trabajo, porque los tenian ya cogidos con gran affiçion. Pero con gran cuydado trabajamos despegarlos de alli, y porque nos temimos no poderlos llevar a la casa de la verdad, por pensar que no açertariamos[1097] acordamos probar a salir de aquella carçel mazmorra[1098], pensando que si saliesemos con ello seria vna cosa admirable: y que terniamos más que dezir[1099] que de las Indias si allá fueramos, ni de los siete milagros del mundo; y ansi pense vna industria que çierto nos valio, y fue que yo hize poner a punto de nauegar todo el nauio, xarçia y obras muertas y compañeros, y hize luego enbarcar todo lo neçesario para caminar, y quando todo estuuo a punto hezimos ingenios con que llegamos el nauio hasta meterle por la garganta de la vallena, y como la juntamos al pecho que le ocupamos la entrada al paladar nos lançamos todos en el nauio, y con fuertes arpones, lanças, picas y alabardas començamos a herirle[1100] en la garganta, y como aconteçe a qualquiera de nosotros si tiene en la garganta alguna espina que acaso tragó de algun pez que le fatiga, que comiença de toser por la arrancar, y ansi la vallena quanto más la heriamos[1101] más se afligia con toser, y a cada tos nos echaua çinquenta leguas por la garganta adelante, porque çierto reçebia gran congoja y fatiga que no podia sosegar, y tanto continuó su toser que nos lançó por la boca a fuera muy lexos de si sin algun daño ni lision; y como escarmentada y temerosa del passado tormento y pena huyó de nosotros pensando auer escapado de vn gran mal; y ansi dando todos muchas graçias a Dios guiamos por boluer a nuestra España deseosos de desengañar a todos que se ha ydo la verdad huyendo de la tierra: por lo qual no te marauilles, Miçilo, sino te la dixo tu vezino Demophon, y avn si no la vieres ni oyeres en el mundo de oy más.

Miçilo.—¡O soberano Dios, qué me has contado oy! ¡Que es posible, gallo, que está oy el mundo sin la verdad!

Gallo.—Como oyes me aconteçió.

Miçilo.—Por cierto cosa es de admiraçion: y me pareçe que si el mundo está algun tiempo ansi, en breue se destruira y se acabará de perder. Por tanto supliquemos con lagrimas de grande affecto a Dios nos quiera restituir en tan soberano bien de que somos pribados hasta aqui; y agora, pues es venido el dia, dexa lo demas para el canto que se siguirá.

Fin del déçimo octauo canto del gallo.

NOTAS:

[980] G., lo.

[981] G., verdad del mundo.

[982] G., les.

[983] G., saber.