[1] Con erudición verdaderamente admirable, no sólo por lo extensa, sino por lo minuciosa y segura, y con agudeza y sagacidad crítica todavía más raras que su erudición, discurre sobre todos estos puntos Arturo Farinelli en su reciente opúsculo Note sul Boccaccio in Ispagna nell' Età Media, Braunschweig, 1906 (tirada aparte del Archiv für das studium der neuren Sprachen und Literaturen, de L. Herrigs), al cual debe añadirse su estudio sobre el Corbaccio en la España medioeval, publicado en la Miscelánea Mussafia. Creo que entre los hispanistas que hoy viven nadie ha avanzado tanto como Farinelli en el estudio comparativo de las letras españolas con las extranjeras, especialmente con la italiana y la alemana. Sus monografías son un tesoro, todavía no bastante apreciado en España, y la rica materia que contienen hubiera bastado á un escritor menos docto y conciso para escribir voluminosos libros.

[2] Así resulta de su célebre carta á Mainardo Cavalcanti, mariscal del reino de Sicilia, descubierta en la biblioteca de Siena y publicada por Tiraboschi (Storia della letteratura italiana, t. V, pág. 844, ed. de Milán, 1823): «Sane quod inclitas mulieres tuas domesticas meas legere permiseris, non laudo; quin imo quæso per fidem tuam, ne feceris... Cave igitur iterum meo monitu precibusque, ne feceris... Et si decori dominarum tuarum parcere non vis, parce saltem honori meo, si adeo me diligis, ut lacrimas in passionibus meis effundas. Existimabunt enim legentes me spurgidum, lenonem, incestuosum senem, impurum hominem, turpiloquum, maledicum, et aliorum scelerum avidum relatorem. Non enim ubique est qui in excusationem meam consurgens dicat: juvenis scripsit, et majoris coactus imperio».

Hugo Fóscolo, en su precioso Discorso sul testo del Decamerone (Prose Letterarie, t. III, ed. de Florencia, 1850), supone con probabilidad que el mismo Boccaccio llegó á destruir el original autógrafo de su libro, lo cual explica la incorrección de las copias.

[3] Es cosa digna de repararse que el Petrarca, con ser tan amigo de Boccaccio, no recibió de su parte el Decameron ni le vio más que por casualidad, ni elogió en él otra cosa que esta novela y la descripción de la peste: «Librum tuum, quem nostro materno eloquio, ut opinor, olim juvenis edididisti, nescio quidem unde vel qualiter ad me delatum vidi».

Sin duda por haberse omitido la epístola proemial en algunas copias fue tenida la Griselda entre muchos humanistas por composición original del Petrarca, pero no creo que incurriesen en tal error Bernat Metge, tan versado en las obras de Boccaccio, ni Chaucer, que la imita en uno de los Canterbury Tales. Pero la verdad es que procedieron como si ignoraran el verdadero autor de la fábula.

[4] Hizo una elegantísima edición de este tratado D. Mariano Aguiló en su Bibliotheca d' obretes singulars del bon temps de nostra lengua materna estampades en letra lemosina (Barcelona, librería de Verdaguer). La portada dice así:

Historia de Valter e de la pacient Griselda escrita en llatí per Francesch Petrarcha: e arromançada per Bernat Metge. Estampada en Barcelona per n' Evarist Villastres en l' any M.DCCC.Lxxxiij.

Dos códices tuvo presentes el Sr. Aguiló: uno de la Biblioteca Universitaria de Barcelona, y otro, al parecer más antiguo, que él poseía, comprado en Cádiz al bibliófilo D. Joaquín Rubio. En este segundo códice, el título era Istoria de Valter é de Griselda, composta por Bernat Metge, la qual racita Petrarcha poheta laureat en les obres del qual io he singular afeccio.

Hay tres romances modernos escritos sobre el texto de la novela de Metge: Historia de Griselda la qual lo marques Valter prengué per muller essent una humil pastoreta e isqué lo més singular exemple de la obediencia que tota dona casada deu tenir a son marit (Barcelona, 1895). Lleva las iniciales A. B. T. (Antonio Bulbena y Tusell).

[5] «La pasciencia, fortitut e amor conjugal de Griselda, la istoria de la qual fon per mi de lati en nostra lengua vulgar transportada, callare, car tant es notoria que ya la reciten per enganar les nits en les vetles e com filen en ivern entorn del foch».