[20] Vid. la colección de Reusch Die Indices Librorum Prohibitorum des sechszehnten Jahrhunderts (tom. 176 de la Sociedad Literaria de Stuttgart), p. 394. El Decameron está puesto entre los libros latinos. Entre los que se prohiben en romance están las novelas de Juan Boccaccio (p. 437).

[21] En nuestras bibliotecas, aun en las menos conocidas, suelen encontrarse raros ejemplares del Decameron. En la de las Escuelas Pías de San Fernando (Madrid) recuerdo haber visto, hace años, la auténtica de Florencia de 1527, que es una de las más apreciadas y de las que han alcanzado precios más exorbitantes en las ventas.

[22] El Decameron fue mirado siempre con indulgencia aun por los varones más graves de nuestro siglo XVI. En un curioso dictamen que redactó como secretario del Santo Oficio sobre prohibición de libros, decía el gran historiador Jerónimo de Zurita: «En las novelas de Juan Bocatio hay algunas muy deshonestas, y por esto será bien que se vede la translacion dellas en romance sino fuese espurgándolas, porque las más dellas son ingeniosissimas y muy eloquentes. (Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1903, t. VII, pp. 220 y ss.)

[23] Sobre las imitaciones que Boccaccio hizo de Pedro Alfonso debe consultarse un erudito y reciente trabajo de Letterio di Francia, Alcune novelle del Decameron illustrate nelle fonti. (Giornale Storico della letteratura italiana, t. XLIV, p. 23 y ss.)

[24] Die Quellen des Dekameron, von Dr. Marcus Landau (2.ª ed.); Stuttgart, 1884, p. 203.

Cf. mi Tratado de los romances viejos, t. II, pp. 425-426.

[25] Vid. Tratado de los romances viejos, t. II, p. 404. Corríjase la errata giornata terza en vez de quarta.

[26] El mismo Farinelli (p. 99) ha sorprendido en la otra novela catalana del siglo XV Curial y Guelfa una cita muy detallada de la novela de Ghismonda y Guiscardo: «Recordats vos, senyora, de les paraules que dix Guismunda de Tancredi a son pare sobre lo fet de Guiscart, e de la descripcio de noblesa?...».

En la Comedia de la Gloria de amor del comendador Rocaberti, en el Inferno dos namorados del portugués Duarte de Brito, y en otras composiciones análogas, figuran Ghismonda y Guiscardo entre las parejas enamoradas de trágica nombradía.

Á la celebridad de esta novela contribuyó mucho la traducción latina de Leonardo Bruni de Arezzo (Leonardo Aretino), cuyos escritos eran tan familiares á nuestros humanistas.