LIRIA
Pues menester será que tú me guíes.
FANIO
Habrélo de hacer, aunque me pese,
que Liria dice. L. Siria. ¿Pues entiendes
que no lo sé decir si lo leyesse?
FANIO
Pues, Siria, digo yo, ¿por qué me vendes
descuidos, cuando el alma me has robado,
y con falsa ignorancia te defiendes?
¿Dónde te vas, pastora? L. A mi ganado.
FANIO
Mira, pastora, tente. L. ¿Qué locura
es ésta que tan presto te ha tomado?
¿Estás loco, pastor? F. Que no hay cordura
en quien no la perdiesse, contemplando
mi amor y tu desdén y hermosura.
LIRIA
Déjame, ¿qué pretendes? F. Que llorando
me veas fenecer. L. Deja mi mano.