FANIO

Y tú mi alma, que la estás matando.

LIRIA

¡Oh solitario valle! ¡oh campo llano!
¿Habrá quien lastimoso me defienda
deste pastor perdido, deste insano?

FANIO

Escucha, Liria, ya solté la rienda
á lo osadía para detenerte,
no bastará aunque Júpiter descienda.

LIRIA

¿Qué quieres? F. Quiero en todo obedecerte,
si no es ahora en esta fácil cosa,
que estés presente al passo de mi muerte.

LIRIA

Otra podrás buscas más animosa.