Vid. Escudero y Peroso, Tipografia Hispalense (Madrid, 1894), p. 33, y Hazañas y la Rua, La Imprenta en Sevilla (Sevilla, 1892), pp. 82-84.

[45] Capítulos XXXIV de la primera parte de la Silva, XV, XXIX, XXXI y XXXIII de la Silva.

[46] «Cosa muy contraria a la comun orden de naturaleza, y por esto yo no la creo». (Cap. XI de la tercera parte de la Silva.)

[47] Cap. XXIII de la primera parte de la Silva: Del admirable nadar de un hombre, de do parece que tuvo origen la fabula que el pueblo cuenta del pece Nicolao»...

«Desde que me sé acordar, siempre oí contar a viejas no sé qué cuentos y consejas de un pece Nicolao, que era hombre y andaba en la mar... Lo qual siempre lo juzgué por mentira y fabula como otras muchas que asi se cuentan... Y en el caso presente he creydo que esta fabula que dicen del pece Nicolao trae su origen, y se levantó de lo que escriven dos hombres de mucha doctrina y verdad: el uno es Joviano Pontano, varon dotissimo en letras de humanidad, y singular poeta y orador, segun sus libros lo testifican. Y el otro Alexandro de Alexandro, excelente jurisconsulto y muy docto tambien en humanas letras, el qual hizo un libro llamado Dias geniales, que contiene muy grandes autoridades»...

[48] Caps. XLIV y XLV de la primera parte de la Silva y XXVII de la tercera: «en el qual se trata y determina en qué parte y signo del Zodiaco se hallaba el Sol en el instante de su creacion, y assi la Luna y otros planetas, y qué principio fue el del año y de los tiempos, y en qué parte de nuestro año de agora fue aquel comienço».

[49] Caps. XXII de la cuarta parte, XIX, XX y XXI de la tercera.

[50] Cap. XLIII de la segunda parte: «De una muy subtil manera que tuvo Archimedes para ver cómo un platero avia mezclado plata en una corona de oro y quanta cantidad, sin deshazer la corona. Y otras algunas cosas deste notable varón».

La principal fuente de este capítulo es Vitruvio en el libro sexto de su Tratado de arquitectura.

[51] Cap. XII de la segunda parte: «Do se cuentan algunas cosas muy extrañas, que se hallaron en montes y piedras, que parece aver quedado desde el diluvio general, o a lo menos su causa es muy obscura y incognita».