Pimentel.—No sería pecado mortal si la murmuración fuesse tan verdadera y provechosa como las passadas.
Finis.
COLLOQUIO
Entre dos caballeros llamados Leandro y Florián y un pastor Amintas, en que se tratan las excelencias y perfición de la vida pastoril para los que quieren seguirla, probándolo con muchas razones naturales y autoridades y ejemplos de la Sagrada Escritura y de otros autores. Es muy provechosa para que las gentes no vivan descontentas con su pobreza, no pongan la felicidad y bienaventuranza en tener grandes riquezas y gozar de grandes estados.
INTERLOCUTORES
Leandro.—Florián.—Amintas.
Leandro.—Paréceme, señor Florián, que no es buen camino el que llevamos; porque agora que pensábamos salir al cabo deste monte, entramos en la mayor espesura, y según veo no se nos apareja buena noche, pues será excusado salir tan presto de este laberinto donde andamos dando vueltas á una parte y á otra, sin hallar salida.
Florián.—Culpa es nuestra, pues quessimos que nos anocheciese en tierra tan montañosa, y cuanto más anduviéremos será mayor el yerro no sabiendo á qué parte vamos. Lo mejor será que nos metamos en una mata destas y desenfrenando los caballos para que puedan pacer, passemos lo que nos queda de la noche durmiendo, que venido el día presto podremos aportar á poblado.
Leandro.—Bien decís; pero á mí me parece que oigo ladrar algunos mastines, y sin duda debe de estar cerca alguna majada de pastores.
Florián.—Decís la verdad, que yo también los he oído; por aquí podremos ir, que el monte está menos espeso.