Jerónimo.—No me holgara poco que assí fuéramos siempre encubiertos de arboleda hasta palacio, porque el sol va muy alto y la calor comienza á picar; bien será darnos prisa.
TERCERA PARTE
Del colloquio de la honra, que trata una cuestión antigua: de cuál es más verdadera honra y se ha de estimar en más, la que viene y procede en las gentes por dependencia de sus antepasados ó la que es ganada y adquirida por el valor y merecimiento de las personas.
INTERLOCUTORES
Albanio.—Antonio.—Jerónimo.
Albanio.—Pues que Jerónimo tan bien ha cumplido su promesa habiéndonos convidado y dado el almuerzo de tan delicados y suaves manjares, que yo no he comido en mi vida cosa que más me satisfaciese, vos, señor Antonio, cumplid lo que nos prometistes en proseguir la materia comenzada de la honra, que no nos dará menos gusto, pues no falta apetito en el entendimiento para ver el remate de la plática en que quedamos cuando de aquí ayer nos apartamos.
Antonio.—Por mejor tuviera que con descuidaros no me obligárades á meter en tan hondo piélago, en el cual han nadado otros muchos con mayores fuerzas y discreción sin haber podido hallar vado, quedando confusa la determinación para lo que cada uno quisiere juzgar, y lo que yo haré en ello será deciros por una parte y por otra algunas razones que yo no las he oído. Vosotros podréis seguir las que mejor os parecieren y más cuadraren á vuestro entendimiento, que os haré determinar lo que hasta agora no está determinado, habiendo tantos que defienden la una y la otra opinión.
Jerónimo.—Luego, ¿materia es ésta que se haya tratado otras veces?
Antonio.—Muchos la han tocado, aunque los que han dado sentencia en ella no son creídos, porque cada uno con pasión defendía lo que le tocaba. Entre los cuales son los principales Salustio y Marco Tulio, que después de se perseguir con las obras, con las palabras quisieron escurecer y abatir cada uno la honra del otro. Salustio alegaba ser Tulio nascido de baxa y escura gente y de padres humildes y de poco valor, y que por esto había de ser menospreciado, Tulio contradecía diciendo que la virtud de sus obras le habían traído al estado que tenía, y que por esto era dino de mayor honra que los que la habían heredado de sus pasados; y sobre esto escribieron el uno contra el otro, como en sus libros agora parece.