[186] Thesoro de diversa licion, obra digna de ser vista, por su gran curiosidad; En el qual ay XXII Historias muy verdaderas, y otras cosas tocantes a la salud del Cuerpo humano, como se vera en la tabla siguiente. Con una forma de Gramatica muy prouechosa para los curiosos. A Paris, chez Louys Bovllanger, rüe Sainct Iacques, á l'Image S. Louys. 1636.
8.º 6 hs. prls. sin foliar, 270 pp. y 4 folios de tabla.
[187] Del can, y del cavallo, y de sus calidades: dos animales, de gran instincto y sentido, fidelissimos amigos de los hombres. Por el Protonotario Luys Perez, Clerigo, vezino de Portillo. En Valladolid, impresso por Adrian Ghemart. 1568.
De este raro y curioso libro hizo una elegante reproducción en Sevilla (1888) D. José María de Hoyos, tirando sólo cincuenta ejemplares.
Vid. p. 34, «De un Can que en Palencia uvo de estraño y marauilloso instincto, y cosa jamas oyda: de que al presente ay sin numero los testigos».
[188] Véanse las advertencias preliminares que he puesto á esta comedia en el tomo XI de la edición académica de Lope de Vega.
[189] Como la versión de Ambrosio de Salazar no ha sido citada (que yo recuerde) en los que han escrito sobre leyendas de partos monstruosos (asunto de una reciente monografía del profesor danés Nyrop), y el Thesoro es bastante raro, me parece oportuno transcribirla.
Pág. 213, Historia y cuento donoso sucedido en Barcelona:
«En la ciudad de Barcelona ay cierto linaje de personas que se llaman los Porceils, que quiere dezir en la lengua castellana lechones, que tomaron el apellido y sobrenombre destos animales gruñidores por cierto caso que sucedio á dos casados en la dicha ciudad. Y el caso fue que cierta Señora de mediano estado, se avia persuadido una cosa harto fuera de razon, y es, que le avian dado á entender que la muger que paria mas que un hijo de una vez era señal de adultera, y que avia tenido ilicito ayuntamiento con mas de un varon; y viendose preñada y con muy grande barriga, temió de parir mas que un hijo, porque no la tuviessen por lo que ella indiscretamente avia pensado. Al fin llegado el parto de esta Señora, sucedio que pario nuebe hijos varones, pues no ay cosa impossible á la voluntad de Dios. Visto por la parida cosa tan estraña determinó persuadir á la partera que dissimulasse y no dixesse que avia parido mas que un solo hijo, pensando hazer perecer á los demas. Con esta mala voluntad, llamó á una criada y mandole que tomasse aquellos ocho niños y los lleuase al campo fuera de la Ciudad y los enterrasse assí vivos. La criada los puso en una espuerta, y se yva con grande atrevimiento á cumplir el mandado de su ama, y Dios fue servido que encontró en el camino con su amo, y aviendole preguntado dónde yva y qué llevaba en aquella espuerta, la criada respondió en su lengua Catalana diziendo: «Senior porté uns porcells», de do tomaron el apellido y sobrenombre dels Porcels. El amo desseoso de verlos abatio la espuerta y halló los ocho niños aun bullendo y muy hermosos, aunque pequeñitos y desmedrados; y viendo la traycion y mal dessignio luego sospechó lo que podria ser, y preguntado á la criada si su ama avia parido, respondio que si, dandole larga cuenta de lo que passava, y la causa por que los llevaba á enterrar. Entonces el padre, como hombre discreto, los dio á criar, sin ser sabido de nadie mas que de la criada, á quien mandó y amenazó que no descubriesse lo que avia passado, como de hecho lo cumplió. Al cabo de tres años, el dicho padre en cierto dia mandó aparejar un combite sin que la muger supiesse para quien se preparava. Ya que todo estava á punto, hizo venir los ocho hijos con sus amas, sin otros que para el proposito avia combidado. Sentados á la mesa, declaró el padre la causa del combite, y todo como lo avemos contado, de que no poca afrenta y espanto recibió la muger, aunque todo mezclado con un grandissimo contento, por ver y entender que aquellos eran sus hijos, á quien por su falsa imaginacion á penas fueron nacidos quando los tuvo condenados á muerte. El padre mandó que de ally adelante llamassen á aquellos niños los Porcels, y oy en dia se llaman assí los descendientes dellos, por lo que la criada dixo quando los llevaba á enterrar que llevaba porcells, que quiere dezir lechones».
[190] PP. 195-199, con el título de «Historia verdadera de la cabra y cabrón».