Bien conozco que me canso,
Sufriendo penas en balde;
Que lágrimas en ausencia
Cuestan mucho y poco valen.
Vine a estos montes huyendo
De que ingrato me maltrates;
Pero más firme te adoro,
Que en mí es sustento el amarte.
De tu vista me libré,
Pero no pude librarme