De un pensamiento enemigo,

De una voluntad constante.

Quien vio cercado castillo,

Quien vio combatida nave,

Quien vio cautivo en Argel,

Tal estoy, y sin mudarme.

Mas pues te elegí por dueño,

Matadme, penas, matadme;

Pues por lo menos dirán:

Murió, pero sin mudarse.