Pienso colgar la cadena.
Desde allí estaré mirando,
Como el que mira al que juega,
Al naipe en que aventuras
Tu verdad y tu cautela.
No me quejo de este agravio,
Lisardo, porque mis quejas
No te volverán amante,
Y es darte venganza en ellas.
Tú estás muy bien empleado,