Ya conozco tus cautelas,
Mas pues yo te alabé a Nise,
¿Qué mucho que tú la quieras?
Goces, ingrato Lisardo,
Mil años de su belleza,
Tantos favores te rinda,
Como a mí me matan penas.
Bebe sus dulces engaños,
Los míos amargos deja,
Que yo al tiempo de mi fe