De sus estrados divinos.
Y por quien Salmacis bella,
Tomara por buen partido,
En su amada compañía
Ser eterno hermafrodito.
Engañando los recelos
De un sospechoso marido,
Saltó Anarda de su aldea,
A verse con su Narciso.
Llegando a una clara fuente,
De sus estrados divinos.
Y por quien Salmacis bella,
Tomara por buen partido,
En su amada compañía
Ser eterno hermafrodito.
Engañando los recelos
De un sospechoso marido,
Saltó Anarda de su aldea,
A verse con su Narciso.
Llegando a una clara fuente,