Que adornan sauces y mirtos,

Agradables se reciben,

Amándose agradecidos.

Enternecidos se sientan

Junto aquel árbol divino,

Triunfo del señor de Delo,

Y de su dama castigo.

Y sedientos de favores

En este agradable sitio,

Beben de su aliento el néctar