Mientras más lágrimas vierto.

Dicen algunos que son

Los celos del amor hielo;

Mas en mí vienen a ser

Abrasado mongibelo.

¿Para qué quiero la vida?

¿Para qué el reposo quiero?

¡Ay, zagalejos del Tajo,

No ángeles, sino infierno!

Mirad que Salicio es mío,