En él vivo, y por él muero,
Y quitármele es sacar
El alma a mi triste cuerpo.
Violentamente gozáis
Esa vida que poseo,
Porque sus favores son
Los bienes solos que tengo.
¡Ay, Dios! a quien me quejo,
O a quien aquestas lágrimas ofrezco,
Si mi ingrato Salicio está tan lejos.