Ten de mi vida piedad!
Esto por premio te pido;
No se alegre este atrevido
En verme por él morir;
Pero muriendo vivir,
Muerte será, que no vida,
Ejecuta amor la herida,
Pues yo no acierto a pedir.
Sucedió en este tiempo nombrar Su Majestad por virrey de Sicilia al señor almirante de Castilla, y viéndose don Manuel engolfado en estas competencias que entre Alejandra y yo traíamos, y lo más cierto, con poco gusto de casarse conmigo, considerando su peligro en todo, sin dar cuenta a su madre y hermana, diligenció por medio del mayordomo, que era muy íntimo amigo suyo, le recibiera el señor almirante por gentilhombre de su cámara, y teniéndolo secreto, sin decirlo a nadie, solo a un criado que le servía, y había de ir con él hasta la partida del señor almirante.
Dos o tres días antes mandó prevenir su ropa, dándonos a entender a todos quería ir por seis u ocho días a un lugar donde tenía no sé qué hacienda; que esta jornada la había hecho otras veces en el tiempo que yo le conocía.