Adoraros no es delito,

Si el amor dora los yerros,

¡Qué dorados son los míos!

No viva yo si ha llegado

A los amorosos quicios

De las puertas de mi alma

Pesar de haberos querido.

Ahora que no me oís,

Habla mi amor atrevido;

Y cuando os veo enmudezco,