Hoy de nuevo a tu imperio la he postrado,
Rendido a tu hermosura y gallardía.
Dichoso soy desde aquel dulce día
Que con tantos favores quedé honrado,
Instantes a mis ojos he juzgado
Las horas que gocé tu compañía.
¡Oh, si fueran verdad los fingimientos
De los encantos que en la edad primera
Han dado tanta fuerza a los engaños!
Ya se vieran logrados mis intentos;