Poco te obligan mis males.
Un volcán tengo en el pecho;
Pero como el tuyo es Alpe,
Huye el fuego de la nieve,
Y en mí muere como nace.
¿Quién pensara que mi amor
En guerras tan desiguales
Como es mi fuego y tu hielo,
No hubiera muerto cobarde?
¿Quién le ve escapar rendido