Amargamente a quejarme:
Quiera el cielo que ella mienta,
Quiera el amor que me engañe.
Si mi pena no te obliga,
Bien sabes tú lo que haces;
No merezco más favor,
Pues no te animas a darle.
Sabe Dios, si como él solo
Se obliga de voluntades,
Te obligaras de la mía,