Y de haberle visto, selvas,
Mi dicha alabando estoy.
Envídieme la fortuna
Si oriente soy de tal sol,
Siendo diamante que alcanzo
A sus rayos más valor.
Mas ¡ay! que tal favor
En sueños la fortuna me ofreció;
Porque nunca mi amor,
Si no es durmiendo, aquesto mereció.