Con tanta tiranía?
¡Ay, qué rigor tan fiero,
Que estando junto al bien, por el bien muero!
¡Ay, pensamiento mío!
¿Qué te han hecho mis ojos
Que, colmados de enojos,
Es cada cual un río?
¡Y tú, sordo a mis quejas,
Sin dolerte su mal, llorar los dejas!