Yo trocaré mi vida por tu muerte.
Porque si no te amare, es cierta cosa
Que imposible le fuera aborrecerte,
Y pues te amó, ¿qué suerte más dichosa?
Empresa fue famosa,
Con que a la fama tienes envidiosa;
Y pues fuiste querida,
No lamentes el ser aborrecida.
Con tan dulce memoria
No hay pena que no sea mayor gloria.