Volvió a salir la aurora aljofarada,

Y dile en feudo lágrimas por fruto.

Nunca mi rostro de este llanto enjuto,

Le da la enhorabuena a su llegada,

Que si ella ve su sol, yo desdichada,

Al mío doy querella por tributo.

Sale Febo tras ella, dando al suelo

Oro, si le dio perlas la aurora,

Plata a las fuentes, y cristal al río.

Sola yo, con eterno desconsuelo,