Ea pues, ojos míos,

Volveos con llantos caudalosos ríos.

¿Cómo, di, ingrato fiero,

Tan mal pagas mi amor, tan mal mi pena?

¡Mas, ay de mí! que quiero

Contar del mar la más menuda arena,

Ver en el suelo estrellas

Y en el hermoso cielo plantas bellas;

Pues, si lo consideras,

Es lo mismo pedirte que me quieras.