Dime, ¿qué harán si son aborrecidos?
Si no se obligan cuando son queridos,
¿Por qué tu lengua su traición perfila?
Su pecho es Caribdis y una Escila,
Donde nuestros deseos van perdidos,
No te engañen, que no han de ser creídos
Cuando su boca más dulzor destila.
Si la que adoran tienen hoy consigo,
Que mejor es llamarla la engañada,
Pues engañada está quien de ellos fía.