Y que cuando le aguardáis

Con caricias y regalos,

A pesar de vuestras penas,

Reposa en ajenos brazos.

¿Para qué os atormentáis,

Para qué os estáis cansando,

Si en taza de amargos celos

Os da a beber desengaños?

Si es que lloráis, ojos míos,

Venturas que ya pasaron,