Morir amando,
Que el valiente en la lid
No deja el campo.
NOCHE OCTAVA.
DESENGAÑO OCTAVO.
EL TRAIDOR CONTRA SU SANGRE.
En tanto que duró la música, que todos escucharon con gran gusto, oyendo en este romance trocados los últimos versos de uno que hizo aquel príncipe del Parnaso, Lope de Vega Carpio, cuya memoria no faltará mientras el mundo no tuviere fin, habían trocado asiento doña Luisa y doña Francisca su hermana, que era a quien tocaba el último desengaño de esta octava noche, no muy segura de salir victoriosa como las demás; pero viendo era fuerza, se alentó, y encomendándose a la ventura, comenzó de esta suerte: