Está mirando el pastor
En sus ojos sus engaños,
Y en su boca su traición.
Dice a sus traviesas niñas,
No me negaréis que sois,
Cuanto bellas, engañosas,
Cuanto amadas, sin amor.
Sois para todos suaves,
Que no tenéis el rigor
Sino con las tristes mías,