Que ya esclavas vuestras son.

Pluguiera el cielo quisiese

Daros del sol su esplendor,

Porque matéis, rayo a rayo,

Alma, vida y corazón.

Anduviera más escaso,

Negándoos perfección,

Pues preciada de hermosura,

No ostentárades rigor.

¡Oh, que no vieran las mías