Cuando está sola en el páramo.
Como fue mi amor platónico,
Y en él no fue el fuego tácito,
No quiso con fino anhélito
Ser trueno, sino relámpago.
Amó solo por teórica,
Pagándome con preámbulos,
Y olvidando cruelísimo
Un amor puro y magnánimo.
¡Ay prados y secos céspedes,