No se ha visto en mi habitáculo

De su memoria mortífica,

Ni en su voluntad un átomo.

Que si amara lo inteléctico,

No le pesara ser Tántalo,

Ni olvidara facilísimo

Tiernos y dulces diálogos.

Esto cantaba una tórtola

Con ronco y fúnebre cántico,

Sentada en un ciprés fúnebre,