Ya, ilustrísimo Fabio, por cumplir lo que pediste de que no diese trágico fin a esta historia, la hermosa Lisis queda en clausura, temerosa de que algún engaño la desengañe, no escarmentada de desdichas propias. No es trágico fin sino el más felice que se pudo dar, pues codiciosa y deseada de muchos, no se sujetó a ninguno.
Si os duran los deseos de verla, buscadla con intento casto, que así la hallaréis tan vuestra y con la voluntad tan firme y pundonorosa como tiene prometido, y tan servidora vuestra como siempre y como vos merecéis, porque hasta en conocerlo ninguna la hace ventaja.
Doña María de Zayas y Sotomayor.
FIN.
TABLA.
PARÍS. — EN LA IMPRENTA DE FAIN Y THUNOT,
Calle Racine, 28, cerca del Odéon.