De estos mansos arroyuelos.

Vio tierno su sinrazón,

Probó mi firmeza Celio,

Procuró pagar finezas,

Sino que se cansó presto.

Salí a gozar mis venturas,

Alegre de ver que en premio

De mi amor, si no me amaba,

Le agradecía a lo menos.

Pequeña juzgaba el alma,