Si se sufre igualmente de ambos modos.»

Lo imaginado es muchas veces peor que lo que verdaderamente padecemos, porque la imaginacion va en la pena mucho más allá de la realidad. Una imaginacion demasiado viva ó desordenada es tambien un gran daño que puebla de fantasmas el cerebro, que ve el mal y el dolor donde no existe, y que devora á los desventurados que le dan cabida.

No se puede pedir á la humanidad más de lo que puede dar, ni exigir un amor heroico y apasionado del esposo, de los padres ó de los hijos; cada persona quiere segun el temple de su alma, y no son siempre los esposos que parecen más apasionados los que aman mejor, con más constancia y fidelidad.

III.

Hay una cosa, sin embargo, que preserva del dolor de carecer de los bienes que envidiamos en otros, y que evita el desaliento.

La vanidad.

Las personas muy vanas creen lo que poseen perfecto, seductor, inmejorable.

He visto hombres muy graves, hombres de mundo, hombres serios, atacados de esa feliz dolencia hasta un punto increible, y digo feliz, porque el modo de ver las cosas los que tal defecto tenian, era para ellos un elemento de constante y completa dicha.

¿Se habla delante de esas gentes de la distribucion de la casa que cada uno habita?

Ninguno la tiene mejor que la suya.